El pensamiento equidistante entre cualquier tipo de creencias, desde el respeto, la libertad de conciencia y la laicidad, constituye el principio liberador de los seres humanos de cualquier forma de intento de dominación ideológica o por parte de un dogma o una creencia en particular. El pensamiento libre constituye una manera de pensar, al margen de cualquier intención de manipulación, condicionamiento, influenciación o adoctrinamiento y se asienta en las posiciones referentes a la verdad que debe formarse sobre la base de la lógica, la razón y el empirismo.

El próximo día 20 de septiembre se celebra en todo el mundo, el día internacional del librepensamiento, como un homenaje a los hombres y mujeres combatientes de la libertad, la igualdad, en todas sus dimensiones y alcances y de la fraternidad entre todos los seres humanos y los pueblos, independientemente de sus creencias, costumbres y/o concepción política.

La búsqueda de la verdad ha sido desde siempre, la inquietud esencial de los seres humanos, ello impulsó múltiples concepciones filosóficas, generó dogmas, historias y leyendas, que inspiraron las distintas creencias religiosas o concepciones místicas.

La incógnita del origen, del origen del todo, del universo; la incógnita del destino después de la muerte, la imposibilidad de admitir que el corto y doloroso tránsito por la vida es finito, el cuestionamiento de la existencia de Dios, de los Dioses, del Demiurgo, el posicionamiento dogmático de la creencia incuestionable basada en la fe de un algo superior, ulterior o de un gran arquitecto del universo alrededor del cual se fueron tejiendo historias y leyendas, que constituyeron el corpus dogmático de las religiones; y junto a esas preguntas que forman parte de la constante intriga del ser humano, fueron apareciendo otras dudas, como ¿Qué es el amor?, ¿Cuál es el objetivo de la vida?. Todos y cada uno de estos interrogantes, pensamientos y análisis, tal vez, filosóficos que han dado lugar a aflorar, doctrinas, dogmas, ideologías y múltiples formas de pensamientos cerrados que se apropian de una verdad incuestionable, donde no tienen cabida, los que piensan diferente, los que creen en otros principios, o adoptan otras costumbres o se rigen por otras creencias.

Según un estudio de Pew Research Center de 2017, en torno al 77% de la población mundial practica alguna de religión, de las que podríamos llamar, mayoritarias el 31% el cristianismo, el 24% el islam, el 15% el hinduismo o el 7% el budismo, lo que viene a significar en términos absolutos que, de los 7.700 millones de habitantes del planeta, casi 6.000 millones profesan alguna de estas religiones mayoritarias, pero es justo mencionar que de ese 31% de cristianos, se encuentran repartidos entre católicos, cristianos ortodoxos, distintas confesiones protestantes, los coptos, siriacos, nestorianos, etc. y del 24% de los que practican el Islam, debemos mencionar sus distintas adscripciones, muchas veces enfrentadas, los chiitas, sufíes, sunníes, alevís, alauitas, etc. A estas cifras hay que añadir, las religiones minoritarias, algunas sectas como la cienciología, la secta ovni y muchas más; de todo ello podría deducirse que una amplia mayoría de los habitantes del planeta, son creyentes, sin embargo desde el máximo respeto de los unos a los otros y desde la tolerancia y la laicidad, se puede concebir una fraternidad universal y trabajar para la búsqueda incesante de la verdad y para el progreso de la humanidad. –

Acuden a mi mente, mil preguntas y la sangre que agita mi pulso, me sacude en la angustia existencial, y acudo entonces a la razón empírica para intentar desgranar, por medio de la reflexión y el análisis, algún camino que pueda aproximarme a la verdad, a mi propia verdad y en ningún caso única y dominadora y para ello recurro al pensamiento libre, para que con independencia absoluta de otros pensamientos, pueda permitirme escudriñar por mí mismo, el secreto de la existencia del todo, frente a la nada.

El término “librepensadores” (Freethinkers) ha sido utilizado en relación con algunos pensadores ingleses en torno a los siglos XVII y XVIII, pero también filósofos o estudiosos de otros espacios europeos. Los rasgos más característicos y sobresalientes de dicho pensamiento consisten, precisamente, en la defensa de la tolerancia religiosa, la adopción del racionalismo, y de una concepción religiosa natural y racional, allí cabría en este punto, tal vez, destacar la filosofía que expresó Baruch Spinoza.

El conocimiento verdadero exige la intervención de la razón como facultad, apartándose de cualquier especulación o relato no fundado en el conocimiento.

John Toland, discípulo Locke, fue el primero (o uno de los primeros) en ser llamado freethinker (librepensador). Criticó duramente a las instituciones estatales y a las jerarquías eclesiásticas en célebres obras como Christianity Not Mysterious. Toland fue uno de los deístas más notables y defendió las características racionales de la religión natural frente a la ininteligibilidad de los misterios sobrenaturales. Su racionalismo naturalista desembocó en un culto a lo natural ligado a la fraternidad 1.

Cuando nos referimos al librepensamiento, hay que destacar el empleo de la expresión “libre examen” que tiene su origen en los padres de la Reforma protestante (Álvarez Lázaro 1986), es decir, que se fragua en relación con la temática religiosa.

Para el catolicismo, el libre examen supone una desviación que lleva a un distanciamiento del realismo de la tradicional Adaequatio rei et intellectus, que en el ámbito moral implicaría un abandono de la ley natural. (Álvarez Lázaro 1986)

Si partimos de la Ilustración, veremos la inexorable asociación con el librepensamiento, donde sobresalieron pensadores como Denis Diderot, Jean le Rond d’Alembert, Voltaire, Montesquieu, Jean-Jacques Rousseau, Nicolas de Condorcet, Étienne Bonnot de Condillac, Turgot, Helvétius, etc., cuya defensa de la razón y el análisis a través del conocimiento, pone de manifiesto que dicho movimiento estaba basado en el uso de la razón y la lógica como medio de conocimiento y ello de alguna manera, constituye el sustrato del pensamiento libre.

La Enciclopedia dirigida por Diderot y d’Alembert fue un ambicioso proyecto que se convirtió en un símbolo de la Ilustración. L’Encyclopédie era un diccionario razonado de las ciencias, las artes, desde una óptica neutral y distante de cualquier dogma.

Existen, desde luego, numerosos pensadores ligados a la ilustración de los que, entre otros muchos, destacaríamos a David Hume, Immanuel Kant o Thomas Jefferson. En Francia Pierre Bayle y en Inglaterra John Locke. Todos fueron defensores de elaborar el pensamiento partiendo de la asociación de ideas, razonadas mediante la lógica. Diferentes concepciones, pero todas amparadas en la razón.

La Ilustración, según la respuesta de Kant, quedaría definida por una alteración en la relación que existe entre la autoridad, la voluntad y el uso de la razón.

Pero si algo hay que destacar de los librepensadores, ello se refiere a las relaciones Iglesia-Estado. Las consignas antidogmáticas vinieron acompañadas del ideal de la razón como única fuente de emancipación.

No se trata, entonces, de una libertad individual de pensamiento (afín a la libertad de conciencia), consiste en el pensamiento desde una concepción dentro de la dimensión universal del ser humano, y de un razonamiento independiente, libre e individual.

De lo antedicho, merece especial atención el autoanálisis y la reflexión individual, que nos conduce a los individuos a construir el paquete de ideas que sería el eje vertebrador de nuestra personalidad, un intento de conocerse a sí mismo y a la vez de comprender las concepciones de pensamiento que sustentan a la sociedad, siempre partiendo de la razón y apartándose de cualquier concepción ya explicitada, sino basada en su propio criterio y discernimiento.

La compresión de sí mismo y la aceptación del otro, aún desde la discrepancia, conducen a la fraternidad creadora, amparada en la igualdad y en el marco de una libertad propia que respeta la libertad de los demás.

Artículo anteriorGiuseppe Berto: Desolación penetrante y amarga
Artículo siguienteMiguel Morayta (1834-1917)
Doctor, Psicólogo Social, Conferenciante. Profesor retirado de la Universidad de Barcelona, experto en vinculación académica internacional, ha sido experto internacional y Catedrático de la Escuela de Especialización de la O.E.A. Director de Proyectos de UNICEF (Panamá) y experto en proyectos del Fondo Social Europeo. España. 1990. Profesor invitado de distintas Universidades y Escuelas de Negocios de España y América Latina.