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EVOCACIÓN DE FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS: UN
SOÑADOR QUE VIVÍA CON LOS PIES FIRMEMENTE
ENRAIZADOS EN EL FUTURO (II)

SU LEGADO FECUNDO, RENOVADOR Y ESTIMULANTE: UN EJEMPLO DE MEMORIA DEMOCRÁTICA

Es un deber de memoria que merece recordarse, para hacerle justicia, que uno de los principales objetivos de Giner de los Ríos era, en medio de unas condiciones de atraso y postración, contribuir a formar personas bien preparadas, con espíritu crítico y con conocimientos científicos sólidos. Sólo así se podría conseguir que el país funcionase, se europeizase y saliese de un largo
letargo sin la tutela de la Iglesia, anclada en sus dogmatismos.

La tarea era de envergadura. La fuerza de su pensamiento y su energía lograron que se sumaran a esta empresa colosal un grupo de hombres y mujeres que compartían sus ideas innovadoras y que colaboraron con él desde época temprana. Hablaremos de algunos de ellos, aunque sea someramente.

De esta manera se logró con tesón, disciplina y buen hacer que la ILE tuviera el prestigio e impulso que la convirtió en una institución que influyó de forma decisiva, en la cultura, en la ciencia… formando hombres y mujeres capaces de destacar, en la renovación del país.

El reconocimiento que alcanzó, tanto en nuestro país como a nivel internacional, fue enorme. Lo que no ha evitado que determinadas “guerras culturales” la hayan elegido como blanco de sus ataques y procurado, tanto ayer como hoy, desprestigiarla sembrando dudas sobre sus intenciones.

El pasado pesa. Quizás por esa razón merezca la pena recordar “aquí y ahora”, su significado e importancia… sin dejarse dominar por la nostalgia. Es este un deber que hemos contraído con quienes estuvieron ligados a la ILE en sus diversas etapas.

Combatir los prejuicios e infundios forma parte, asimismo, del “aliento interior” que me ha puesto en marcha. Soy consciente que es un terreno resbaladizo y minado, mas creo que la fuerza de los hechos, contribuirá a que resplandezca la verdad, en medio del obscurantismo y la ignorancia.


No pretendo ser exhaustivo, mas bastará con señalar algunos de sus colaboradores señeros para poner de relieve su importancia en la modernización del país. Nos hemos referido, con anterioridad, a Nicolás Salmerón y a su maestro Julián Sanz del Río. Es de justicia citar, asimismo, a Gumersindo de Azcárate, Bartolomé de Cossío, Julián Besteiro, Domingo Barnés, Rafael Altamira y a Lorenzo Luzuriaga, que tanto y tan brillantemente hizo por impulsar la educación, durante la Segunda República. En el campo científico destacan los premios Nobel, Santiago Ramón y Cajal y Severo Ochoa, así como Blas Cabrera, Juan Negrín que fue un investigador brillante, a parte de su trayectoria política y tantos otros.


Por lo que a los estudios históricos y filológicos se refiere, los nombres de Américo Castro y Ramón Menéndez Pidal, por citar sólo dos ejemplos ilustres, son harto elocuentes. Numerosos escritores, profesores e intelectuales influyentes, estuvieron muy relacionados con la ILE, baste citar a Leopoldo Alas “Clarín”, Manuel Azaña, que más tarde sería presidente de la República, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Alejandro Casona, Pedro Salinas, Manuel Altolaguirre y Luis Cernuda, entre otros muchos, aunque los citados son de por si exponentes de lo más representativo de la literatura y cultura española.


Es muy destacable que la ILE fue la primera Institución que apostó por la coeducación. De hecho, algunas de las primeras proto-feministas y feministas, estuvieron muy ligadas a ella. Citemos a María Goyri, María Zambrano, Zenobia Camprubí, María de Maeztu,
directora de la Residencia de Señoritas, que jugó un importante papel, unida a la Residencia de Estudiantes, María Moliner, Maruja Mallo y tantas otras.

Más conocida es la Residencia de Estudiantes, a la que podemos considerar su auténtico buque insignia. Lo más granado de la Generación del 27, pasó por allí. Baste citar a quienes estuvieron vinculados a ella, García Lorca, Buñuel, Dalí, Alberti… Es obligado mencionar a Alberto Jiménez Fraud, su director durante muchos años. La mera enumeración de estos nombres pondrá en la pista al lector/lectora, del transcendental papel en la vida cultural y científica que la ILE, jugó.


Indiscutiblemente, la herencia principal de Giner de los Ríos es la ILE, sobre cuya importancia y transcendencia no es necesario insistir más. Sí que me gustaría incluir en esta relación a aquellas instituciones que Francisco Giner o sus discípulos o colaboradores crearon. Echaron a andar para hacer realidad sus proyectos de investigación pedagógica, humanística o científica. Baste con señalar El Museo pedagógico nacional, La Junta para la ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, que becaba a personas inquietas y capacitadas para que completaran sus estudios en el extranjero, en contacto con los centros de mayor prestigio. Fue el precedente del CSIC, que tras la Guerra Civil, incautó y aprovechó algunas de sus instalaciones emblemáticas.


Hay más, mucho más, pero por no hacer larga y prolija la relación, tan sólo citaré las misiones pedagógicas que tanta importancia tuvieron entre 1932 y 1936. Organizaban exposiciones, diversos actos culturales y fomentaban la lectura con sus bibliotecas ambulantes intentando llegar a lugares recónditos de la España profunda. García Lorca, con su “Barraca” divulgaba obras teatrales. Participaron activamente en esta tarea de extensión cultural, María Zambrano, Luis Cernuda. Rafael Alberti, María Teresa de León, María Moliner y tantos otros intelectuales y personas relevantes de la cultura.


Francisco Giner de los Ríos fue, también, un estudioso y profundo conocedor de distintas materias, un magnífico ensayista y un polemista que defendía sus ideas con un conocimiento nada desdeñable, mas también con pasión y claridad expositiva. Me limitaré a citar media docena de estudios y ensayos de su extensísima obra.


Son poco leídas actualmente y, es una pena, porque contienen mucha sabiduría y de ellas pueden extraerse ideas y proyectos de palpitante actualidad. Me parece relevante su Presente de la ciencia política y bases para su reforma, Son desde luego, imprescindibles sus aportaciones sobre educación y pedagogía. Especialmente habría que destacar El espíritu de la educación en la Institución Libre de Enseñanza, ya que contiene informaciones y comentarios de gran valor. De una riqueza de matices notable es Instrucción y educación, que nunca conviene confundir. Desde luego Giner, no lo hizo nunca.


Resultará sin duda provechosa, su Historia de las universidades, que contiene reflexiones muy pertinentes acerca de lo que son, han sido y deben ser estas instituciones. Si hubiera que sugerir la lectura de uno de sus libros elegiría la Antología pedagógica, en la edición del profesor Francisco Laporta, 1977, así como una selección de sus ensayos de Juan López Morillas, publicada en Alianza en 1969.

Un libro divulgativo de un especialista en la ILE, como Antonio Jiménez-Landi, que permitirá formarse una opinión sobre esta institución es Breve historia de la Institución Libre de Enseñanza (1896-1939). Tébar, 2010.

Para aquellos que deseen disponer de una información más completa y detallada no dudo en sugerir que consulten un magnífico texto de la Fundación Francisco Giner de los Ríos, donde diversos autores, en tres volúmenes, opinan sobre diferentes aspectos. El libro lleva por título La Institución Libre de Enseñanza y Francisco Giner de los Ríos: nuevas perspectivas, (2013). Es un material muy útil, fruto de concienzudas investigaciones, que orienta sobre diversos aspectos, la mayoría de los cuales son de gran actualidad.


Giner de los Ríos dotó a la Institución de algunas características progresistas, renovadoras y bien definidas: pasión y amor por el conocimiento, tolerancia, cosmopolitismo y un cierto relativismo, tan necesario para la formación de un espíritu crítico que unido a una confianza en los valores, ideas y principios democráticos, son generadoras de optimismo y de compromiso con lo que ennoblece al ser humano.

La preocupación por una educación moral es otro de sus principios emblemáticos. No es, ni mucho menos, desdeñable la participación de los alumnos que propugna y defiende en su proceso de aprendizaje.


La transcendencia de la ILE es inapelablemente histórica. Marca, quizás, el zenit de las instituciones que llevan a cabo una misión educadora y comprometida con voluntad de progreso.


Si el desarrollo intelectual es importante, más lo es el moral para una formación integral de la persona. El dominio de uno mismo o de una misma, en el que tanto insiste Giner, es un exponente claro de su filosofía pedagógica. Sin libertad de pensamiento un país se empobrece, o peor aún, se embrutece. Aún hoy, Giner es un faro que marca el camino a seguir.

En una evocación como esta quiero finalizar imaginándolo como un nuevo Prometeo que entrega el fuego del conocimiento a los demás, con un claro compromiso civilizatorio.

Resta mucho por decir, pero estas dos entregas, confío en que hayan servido para evocarlo como un deber de memoria hacia su figura egregia y firme… y, para salir al paso de tantos comentarios miserables que por ignorancia o mala fe se siguen prodigando, por parte de la derecha extrema y sus “voceros”.


No es extraño que quienes así actúan no quieran ni oír hablar de memoria democrática. No les conviene que salgan a la luz sus felonías, actitudes retardatarias y manipulación descarada de los periodos más nobles y meritorios de la historia de nuestro país.


ANTONIO CHAZARRA MONTIEL
Profesor Emérito de Historia de la Filosofía

Evocación de Francisco Giner de los Ríos: Un soñador que vivía con los pies firmemente enraizados en el futuro (I), por Antonio Chazarra

«La salvación de España ha de venir por la Educación»

Retrato de Francisco Giner de los Ríos, por Joaquim Sorolla.

El 18 de febrero de 1915, se nos fue Francisco Giner de los Ríos. Antonio Machado lo recuerda en un poema lleno de pasión, admiración y esperanza. Hoy, 109 años más tarde, quiero evocar su fecundo magisterio y su figura llena de energía, filantropía y humanismo.
Con el paso del tiempo no ha hecho más que agigantarse, en un país con muy pocas preocupaciones pedagógicas y, donde se medita poco –muy poco- sobre el papel que ha de tener la educación en la formación integral de la persona.


Vagamente, ha quedado en el inconsciente colectivo que fue el fundador y alma de la ILE (Institución Libre de Enseñanza), aunque se ignora su colosal legado y su carácter indomable y rebelde. Fue un “castillo inexpugnable” y rocoso, un pedagogo, cuyas ideas han tenido enorme transcendencia, un filósofo, un ensayista y mucho más. La oprobiosa dictadura franquista procuró minimizar, todo lo posible, su figura y su transcendencia moral.


El intento del franquismo por borrarlo del mapa, quizás sea el motivo principal por el que no se le conoce como debiera. Entre sus “sueños” quiero empezar por destacar que concebía la universidad como “una potencia ética de la vida”. Idea especialmente relevante en tiempos como el que nos ha tocado vivir, donde muchas de las visiones que se tienen de la universidad son instrumentales y, en el peor de los casos, meras terminales del mercado.


Es admirable su rectitud, coherencia y capacidad de trabajo. Fue profundamente innovador en medio de un país atrasado, encadenado a supuestas “verdades inmutables”, con un peso abrumador del clericalismo orgulloso de sus tradiciones patriarcales e inmovilistas y perseguidor de toda novedad, especialmente si procedía de una Europa que entendían como el origen de todos los males.
En esta evocación que por fuerza ha de ser incompleta y parcial, lo que intento es poner en la pista y traer a la memoria la importancia de lo que hizo y por qué lo hizo y quizás, conseguir que haya lectores y lectoras que se interesen por profundizar en lo que aquí sólo se apunta. Mi finalidad es nítidamente propedéutica.


Rendía culto a la verdad, mas sin estridencias. Partidario de dialogar, persuadir, no de imponer y, sobre todo, de la participación de los alumnos en su proceso educativo. En sus concepciones pedagógicas la misión de los maestros era la de acompañar a los adolescentes en su proceso de crecimiento y de formación del carácter y la personalidad.


Creía que el “ejemplo” era profundamente educativo y que todo proceso de formación era incompleto si no iba acompañado de una sólida “educación moral”. Incluso en su senectud conservaba intacta la energía y la fuerza para seguir luchando por todo aquello en lo que creía.
Concedía importancia a que los educandos fueran co-autores y co-responsables en la formación de su carácter. Si esencial era fomentar su curiosidad intelectual y poner al servicio de la comunidad su inteligencia y capacidades, no lo era menos prepararlos a fin de que “no picaran los anzuelos” de la ambición material y mucho menos, que se pusieran al servicio de ideas y grupos contrarios a un humanismo europeísta, a la herencia de la Ilustración y a los Derechos Humanos.


Cuando la realidad –entonces y ahora- se presenta como farsa, hay que estar alerta y dominar los acontecimientos -en la medida de nuestras posibilidades- no permitiendo que sean estos los que nos dominen. Leyó y estudió mucho, mas su cultura no fue libresca en modo alguno. Frecuentaba los lugares donde se debatían ideas, en un clima de respeto como El Ateneo de Madrid y el Circulo Filosófico de la calle Cañizares.

«Fue profundamente innovador en medio de un país atrasado, encadenado a supuestas “verdades inmutables”, con un peso abrumador del clericalismo orgulloso de sus tradiciones patriarcales e inmovilistas y perseguidor de toda novedad, especialmente si procedía de una Europa que entendían como el origen de todos los males».


Predicaba con el ejemplo. Se oponía a lo que consideraba injusticias. Así cuando Manuel Orovio, de infausta memoria, a la sazón Ministro de Fomento, expulsó o apartó de sus cátedras a su maestro Sanz del Río, a Fernando de Castro o a su condiscípulo en Granada, Nicolás Salmerón, no dudó en solidarizarse con ellos. Sabía los riesgos pero aceptaba las consecuencias de sus acciones. Poco después, tras la llamada Revolución Septembrina se los repuso en sus cátedras. Es más, Manuel Zorrilla, el nuevo ministro, también accedió a otras de sus reivindicaciones que tenían por finalidad democratizar la enseñanza, especialmente la libertad de cátedra.


No abundan los retratos sobre él, lo que tal vez sea otra muestra de modestia, sin embargo, me parece magnífico el que realizó al oleo Joaquín Sorolla. Lamento que no sea reproducido con más frecuencia. En él se refleja, con luz propia, la fuerza de su mirada.
Pasemos a evocar algunos rasgos de su carácter. No transigía con la mentira, pero su compromiso con la verdad iba siempre vinculado a una fina ironía, que a menudo desconcertaba a sus interlocutores. Se entregaba al trabajo con entusiasmo y todos sus contemporáneos hablan de él como un hombre activo. Tenía un carácter paternal que en su labor pedagógica le abría más puertas que su reconocida autoridad moral. Su carisma era un auténtico “imán invisible”.


Nunca se adhirió a una sola escuela pedagógica ni filosófica. Era más relativista de lo que parecía y sus principios eran eclécticos, quizás eso influyó no poco en que se adhiriera al krausismo, aunque españolizándolo un tanto, hasta el punto de que alguno de sus estudiosos o biógrafos como Francisco Laporta llegan a hablar de un krausismo a la española.


No me quedaría tranquilo si no incluyera en esta evocación, su decisivo papel en la renovación de la vida intelectual pero, sobre todo, de las “conciencias”, convencido como estaba que los cambios sociales más profundos, los producen la acción de los hombres cabales y honestos y no las revoluciones, ni las guerras.


Creo que fue un regeneracionista y un gradualista al igual que no pocos de los hombres más inteligentes, transformadores y audaces del momento histórico que le tocó vivir. Es evidente que era un firme defensor del pensamiento crítico, tanto en el terreno científico
como en el humanístico.


Siempre me ha llamado la atención su predilección “por el método intuitivo” y por lo que podemos considerar una hermenéutica creativa de las teorías pedagógicas más avanzadas del momento. Sentía por Sócrates una auténtica admiración. Quizás, por eso, su discípulo Antonio Machado cuando crea su personaje Juan de Mairena, lo convierte en portavoz del espíritu socrático como homenaje. Únase a esto su manifiesto desprecio por los exámenes memorísticos y su convencimiento de que había que despertar en los alumnos, no sólo el amor por las ideas sino también, por la naturaleza. Su sistema pedagógico tiene como modelos la universidad alemana y la británica. Son los alumnos los que han de buscar y elaborar los conocimientos y protagonizar su itinerario formativo.


Una evocación sobre su vida, carácter y obra -entendiendo la ILE como su herencia más preciada- ha de tener en cuenta, por contraste, el odio, las falsedades y las “descalificaciones groseras” del franquismo, que una y otra vez, intentaba poner de manifiesto “la diabólica conjura” entre la ILE y la masonería, para atacar al catolicismo y hundir al país. En esta labor inicua se distinguió especialmente Fernando Martín-Sánchez Juliá, mas la lista sería extensa, muy extensa.


En una segunda entrega, analizaremos los aspectos más característicos de su dilatada obra, así como los amigos y discípulos que le acompañaron en esta trayectoria renovadora y transformadora.


Finalizo estas reflexiones insistiendo en que la labor pedagógica y educativa de Francisco Giner estuvo siempre orientada a “enseñar a pensar, a vivir” y a oponerse concienzudamente a entenderla como mera acumulación de datos e ideas, a menudo, “sin digerir”.
Igualmente de relieve es su distinción entre hombres medio instruidos y educados. Los primeros tienen desgraciadamente, tanto su inteligencia como su corazón “punto menos que salvajes”.


Consideraciones como las anteriores, deben hacernos pensar sobre qué entendemos por educar. Una tarea –aún pendiente- pese a los intentos loables pero insuficientes que se han llevado a cabo, es dotar a nuestro país de un sistema educativo a un tiempo, crítico y científico, al servicio de ideas, valores y principios democráticos que forme y divulgue en los y las jóvenes el compromiso con la igualdad, la justicia y el respeto a los Derechos Humanos.


Francisco Giner de los Ríos fue capaz de impulsar una serie de “proyectos de calado”. No es una exageración. Muchos están aún por desarrollar. Por eso son tan necesarias evocaciones como esta, en medio de un desinterés generalizado por formar ciudadanos críticos, competentes y comprometidos con algo tan necesario –como menospreciado- las ideas solidarias e inclusivas que promuevan la tolerancia y permitan avanzar en la justicia social.

ANTONIO CHAZARRA MONTIEL
Profesor Emérito de Historia de la Filosofía

El Congreso Internacional de Librepensamiento de Buenos Aires (1906). Segunda Parte, por Eduardo Montagut

Continuamos con la serie sobre el Congreso Internacional de Librepensamiento de Buenos Aires, comprobando la amplitud de materias que abordaba el librepensamiento, incluyendo reivindicaciones feministas, de los pueblos indígenas americanos, y hasta del movimiento obrero:

“XIX. La ley de garantías acordada al papado por el gobierno italiano debe ser abolida.

XX. Debe darse mayor amplitud á la instrucción laica del Estado, y ejercer el más severo control sobre la instrucción dada por particulares para que se dé y se respete el programa mínimo de instrucción laica, clausurando toda escuela donde se resista ó se burle ese programa.

XXI. El grupo de los conocimientos científicos, especialmente los de las ciencias naturales, debe constituir la base de lodo plan de estudios primarios, secundarios y normales.

XXII. Las órdenes religiosas deben ser abolidas.

XXIII. El Estado no debe sostener ningún cuito.

XXIV. Los librepensadores deben organizarse en centros de propaganda científica y social.

XXV. El librepensador debe ser consecuente con sus ideales y en el hogar debe ser un apóstol de las verdades que sustenta, mostrándose siempre digno y no doblegándose á los convencionalismos de la sociedad en que actúa.

XXVI. Debe fomentarse la enseñanza de la psicología experimental y al mismo tiempo la instalación de laboratorios.

XXVII. Se reconoce la necesidad de crear en Roma un diario que combata al Vaticano y sea la expresión de todos los librepensadores del mundo, y hace votos para que el Comité Internacional de la Federación tome la iniciativa de una publicación semanal en Roma, é invita á todos los librepensadores á sostenerlo.

XXVIII. Debe fomentarse la fundación de bibliotecas populares circulantes.

XXIX. Es la justicia y necesidad que los librepensadores se presten mutuamente benevolencia y respeto á sus particulares opiniones filosóficas, políticas y sociales, debiendo considerarse, no enemigos, sino cooperadores en la obra de redención y progreso en que trabajan.

XXX. Deben abolirse las penas de muerte y perpetuas.

XXXI. Se recomienda á los americanos que eviten las matanzas de indios y propicien la formación de una institución civil que los sustraiga á los engaños y corrupción de que en víctimas por parte las comunidades religiosas, trayéndolos á la civilización por la instrucción, el amor y fraternidad.

XXXII. La educación laica, profesional é integral de la mujer, es una necesidad inmediata.

XXXIII. Las procesiones religiosas deben suprimirse por atentatorias á la salud pública.

XXXIV. La disminución de la jornada de trabajo contribuye á la dignificación del obrero.

XXXV. Se recomienda á los representantes librepensadores de todos los parlamentos del mundo, traten de llevar á la práctica las resoluciones de este Congreso.

XXXVI. Es un deber ineludible de los librepensadores ayudar moral y materialmente á todo movimiento, que tienda al estudio teórico y práctico de los medios convenientes para la consecución de la independencia económica de los individuos de ambos sexos.

XXXVII. El Congreso hace votos para que todos los librepensadores del mundo cooperen en sus respectivos países pera la abolición de la ley sobre garantías del papado.

XXXVIII.

1. Los librepensadores de la República, deben estar organizados en partido politico nacional.

2. La Comisión directiva organizadora de este Congreso, debe ocuparse de realizar esta decisión, que constituye una aspiración nacional.

XXXIX. Declara que reconocida la igualdad de derecho entre el hombre y la mujer, patrocinará con entusiasmo cuanto tienda á la creación de asociaciones feministas.”

(Continuará)

El Congreso Internacional de Librepensamiento de Buenos Aires (1906). Primera Parte, por Eduardo Montagut

«Los librepensadores decidieron en el siglo XIX reunirse internacionalmente de forma periódica para discutir sobre todos los aspectos vinculados al laicismo y la secularización de las sociedades y Estados, para seguir en el siglo siguiente y tomar medidas».

En esta pieza queremos aportar un material importante en la Historia del librepensamiento, el programa aprobado en el Congreso de Librepensamiento que se celebró en octubre de 1906 en la capital argentina. Al ser muy extenso lo planteamos en varias partes.

El librepensamiento fue definido en un Congreso internacional, precisamente en el que se celebró en París en septiembre de 1889. Sería, «una coalición de elementos filosóficos racionalistas, contrarios a las religiones positivas, enemigos del clericalismo, que afirman el laicismo de la vida, como medio necesario, y el método de observación como procedimiento de estudio», una definición que recogió el fundamental periódico español de este ámbito, Las Dominicales del Libre Pensamiento, en su número del 5 de octubre de ese año.

Pues bien, los librepensadores decidieron en el siglo XIX reunirse internacionalmente de forma periódica para discutir sobre todos los aspectos vinculados al laicismo y la secularización de las sociedades y Estados, para seguir en el siglo siguiente y tomar medidas. El Congreso de Buenos Aires fue importante, y de ahí nuestro interés en acercarlo al público lector porque ofrece las claves de lo que pretendía este movimiento en el nivel internacional, aunque aluda también a cuestiones eminentemente argentinas, demostrando que sus objetivos eran muy amplios con conexiones en relación con la emancipación femenina, el militarismo y la paz, la educación y la cuestión social.

“I. Declárase que las leyes de expulsión de extranjeros son atentatorios contra los principios de solidaridad humana y contra los derechos imprescriptibles, inalienables é inviolables del hombre, y lesionan la soberanía de la razón y de la conciencia en sus manifestaciones externas.

Protesta especialmente contra la ley de residencia vigente en la República Argentina, que está en pugna con la letra y el espíritu díe su caria fundamental y con él nuevo espíritu de la civilización.

II. Condena en nombre de la fraternidad humana el militarismo, y recomienda que se haga una propaganda activa entre el ejército para inspirar al soldado el horror á la guerra. Aconseja la supresión en todos los hogares; librepensadores de todo aquello que directa ó indirectamente contribuye á iniciar al niño en las ideas de destrucción.

Propende á la sustitución en la vida escolar de los juguetes actuales, sables, escopetas, soldaditos, etc., por aquello que prácticamente y de una manera agradable pueda enseñarse la producción humana.

Preceptúa en el hogar por la madre y en la escuela por el maestro, la siguiente norma de educación moral: «El derecho á la vida es inviolable y todo atentado contra él constituye delincuencia.

III. Sólo por ia adopción de una moral más amplia y generosa podrán los sudamericanos escapar completamente á esos males específicos del pasado y del presente que en el otro hemisferio se designan con la excepción South América, y que provienen todos de esa inocua é imbécil moral eclesiástica del sálvese el que pueda no malograr su vida en la esterilidad mental, el sufrimiento físico y el odio á los enemigos de su fe, y cohechar á Cristo, á su padre, á su madre ó á sus favoritos con el dinero arrancado al sudor del. prójimo.

IV. Debe establecerse el divorcio absoluto por las causas graves que autoriza la legislación comparada.

V. 1. La sociedad tiene la obligación de preparar al hombre para la lucha por la vida.

2. El hombre debe al bienestar social el concurso de todas sus energías físicas y morales.

3. La sociedad debe una ayuda permanente á los inválidos del trabajo.

VI. El pontificado de la iglesia católica apostólica romana no reúne las condiciones necesarias para constituir y ser considerado como un poder político internacional; tal reconocimiento es contrario al principio de la soberanía popular.

VII. La enseñanza pública debe ser laica y de carácter eminentemente científico y experimental.

VIII. 1. La enseñanza dogmática y las prácticas religiosas constituyen un obstáculo para la reforma de los penados; por tanto, deben ser excluidas en el régimen penitenciario.

2. Los sistemas actuales de represión de los delincuentes deben ser reemplazados por el de los sustitutivos penales, que están más desacuerdo con las últimas conquistas de la ciencia.

IX. El juramento debe ser abolido en todos los actos públicos.

X. El servicio de enfermeros en los hospitales públicos debe ser prestado por personas cuya competencia haya sido declarada por institutos científicos.

XI. La legislación de las naciones debe responder al principio de la solidaridad humana.

XII. La unidad de idiomas entre los hombres es un anhelo de los librepensadores, porque constituye un medio para acelerar el advenimiento de la confraternidad universal.

XIV. La mujer debe gozar de los mismos derechos civiles que el hombre.

XV. Deben abolirse los conventos de mujeres, y, mientras subsisten, deben ser vigilados y reglamentados por el Estado.

XVI. El sostenimiento del culto religioso por el Estado es contrario á los fines del gobierno y á los principios de justicia social.

XVII. La escuela laica es la única que responde á los intereses de la sociedad moderna. Es necesario emanciparla de toda influencia dogmática.

XVIII. Debe prohibirse en lo sucesivo el establecimiento de nuevos conventos; la autoridad debe vigilar y reglamentar los actuales.”

Fuente: Las Dominicales del Libre Pensamiento, 2 de noviembre de 1906.

(Continuará)

La Gran Amenaza del siglo XXI: el trastorno psicosocial en la gobernanza

«En la última frontera del siglo XX y en el primer cuarto del presente siglo, se ha podido observar una constante en la aparición de líderes de gobierno, que presentan ciertos trastornos psíquicos o disfunciones racionales de la personalidad, que abocan a las sociedades actuales a deslizarse hacia un declive dramático y preocupante para el conjunto de la humanidad»

Bertrand Russell, hizo referencia a “la intoxicación del poder”.

Las alteraciones de los estados de ánimos, los trastornos de la conducta, los trastornos de base en la personalidad, los síndromes psicosociales, han sido una constante en todas las sociedades y en todos los tiempos, sin embargo, también es cierto que las situaciones de crisis, de conflicto social o de prolongado sufrimiento, especialmente en los mas desfavorecidos y vulnerables, han sido factores desencadenantes de alteraciones psicológicas colectivas, bien del estado de ánimo, tristeza vital colectiva que suele percibirse en la población general, o de comportamientos agresivos, incisivos o degradantes, como respuesta a situaciones vivenciales difíciles y hasta trágicas en ocasiones.

Por otra parte, a finales de siglo pasado y comienzos del actual, se ha desencadenado a nivel global, el derrumbe de una época, la agonía y hasta la muerte de las ideologías surgidas a finales del XIX que fueron signos de identidad el pasado siglo. El sueño experimental del comunismo de la era soviética era defenestrado, el capitalismo se volvió salvaje y la aparición de un nuevo conservadurismo político, que conoceríamos como neoliberalismo, sumían en la desesperanza y un aumento de la desigualdad a la mayoría del mundo. El socialismo, en muchas sociedades y/o países, se inclino hacia el liberalismo, la socialdemocracia, caído el muro, ya no les hacia falta a los gobiernos para frenar el avance del colectivismo comunista, y el capitalismo comenzó a girar hacia posiciones más extremas, generando graves consecuencias en el medio ambiente, en la convivencia y la supervivencia. Regresaron las guerras de religión que habían asolado Europa en ellos siglos XVI y XVII y ahora generan escarnio en el área del cercano oriente y se expanden por el resto del mundo.

Todo ello comenzó a dar lugar a un giro en la gobernanza global hacia políticas de una nueva ultra derecha 3.0, una mezcla de conservadurismo ultra capitalista, con misticismo o aspectos religiosos, y también de nacionalismos excluyentes; la gobernanza, lentamente comenzó a girar de tendencia hacia populismos extremados, mezcla de libertinaje retrogrado, de afianzamiento de un patriarcado masculinizante, de un racismo que busca el regreso al dominio de unos sobre los otros, de la misma especie, buscando la diferenciación racial, de una homofobia propia de los siglos mas oscuros; la gobernanza gira hacia el dominio por lideres trastornados psicológicamente o como mínimo haciéndose eco de algunas ideologías enfermizas.

En la última frontera del siglo XX y en el primer cuarto del presente siglo, se ha podido observar una constante en la aparición de lideres de gobierno, que presentan ciertos trastornos psíquicos o disfunciones racionales de la personalidad, que abocan a las sociedades actuales a deslizarse hacia un declive dramático y preocupante para el conjunto de la humanidad y con ello no quiero decir que no hayan existido con anterioridad, al contrario, el desarrollo de las civilizaciones han dejado testimonios de la crueldad, la ambición, la desmesura y la falta de comprensión, empatía y de una integración comprometida social y fraternalmente con el conjunto de la sociedad o los entornos sociales con los que les haya tocado vivir.

Pero la coyuntura creada a partir del cambio que se observa en el tránsito hacia los nuevos paradigmas que conducen a una nueva era, una nueva edad histórico – social, que sucederá a la que conocimos como edad contemporánea, nos hacen visualizar un periodo caracterizado por unos niveles de morbilidad preocupantes en la gobernanza.

Los trastornos narcisistas, la omnipotencia desmedida, la petulancia, la insensibilidad exacerbada, la falta de empatía, la egolatría, el afán de supervivencia en el poder, la agresividad, el histrionismo y en su conjunto las características asociales de los lideres y/o mandatarios responsables de la gobernanza de algunos estados, constituyen un patrón observable que se expande y contamina a los conciudadanos trasladando un efecto de toxicidad que provoca una alteración colectiva psicosocial, dando lugar a una sociedad vestida de ignorancia y sumergida en la confusión evolutiva que dará como resultado un desarrollo humano indiscutiblemente inmerso en una deformación cognitiva, comportamental y colectiva, un fenómeno de masas condicionado a través de la manipulación ejercida desde la gobernanza.

Algunos de estos síntomas y datos apreciables y de las características observables son diferenciados, pero en su mayoría son parecidos a los que se recogen en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), que son sugestivos de otros trastornos de la personalidad, tales como antisocial, histriónico y narcisista.

Algunos lideres, pueden ser difíciles de catalogar en los trastornos habitualmente descritos en la psiquiatría y la psicología clínica, como por ejemplo “Bibi” Netanyahu, un oportunista y superviviente nato, identificado con una ideología de ultraderecha 3.0, nacionalista religioso, padece de una personalidad relamida, egoísta y calculadora, su ansia de poder y su concepción malsana del sentido y el porque de la humanidad, lo convierten en un sectario; sin embargo, tiene la virtud de saber interpretar a la perfección las corrientes políticas subyacentes y de adaptarse a éstas, manipulando sobre la marcha. Su petulancia, su egolatría, su ausencia de empatía y de su incapacidad para reconocer las necesidades y los derechos de los otros, lo convierten en un líder conducente a la desestabilización y el desequilibrio de las sociedades que dependen directa o indirectamente de su gobernanza y el alcance de su poder.

Otro ejemplo significativo y corroborado por algunos estudios psicológicos que fueron publicados en el 2017 identificó un trastorno narcisista de personalidad (TPN) en el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y muestran, que manifiesta claramente, sentimientos de grandeza, necesidad de admiración. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-5, define el TPN como un patrón dominante de grandeza y prepotencia, de alguien que exagera sus logros y talentos y espera ser reconocido como superior. Según estos criterios diagnósticos del TPN, Trump expone con frecuencia sus fantasías de éxito, su necesidad enfermiza de poder, su pretensión de demostrar su supuesta brillantez y pone a menudo de manifiesto, su falta de empatía con los entornos que lo rodean.

Estas personas suelen tener un lapso de atención muy breve, se exponen como seductores, muestran poco interés en las opiniones diferentes a las suyas, sus esquemas mentales son muy rígidos y su capacidad para procesar la información escrita suele ser limitada.

Por otra parte, Putin se caracteriza por un cierto maquiavelismo. Pretende legitimar el engaño, la manipulación y la mentira, son propias de su comportamiento, es claramente un seductor, alguien diría un encantador de serpientes.

Vicente E. Caballo Manrique, catedrático del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UGR, con relación al perfil psicológico de Vladimir Putin, destaca que el mandatario ruso, presenta un claro perfil de un narcisista con marcados rasgos antisociales, frío y sin manifestar ningún tipo de remordimiento por sus acciones.  Putin es un claro narcisista, asocial, que se siente omnipotente y no asume la responsabilidad de sus actos, lo que, si lugar a dudas se presenta como un gravísimo problema, dado el liderazgo que ejerce y la amenaza que representa.

Los narcisistas son personas complejas, con un amplio espectro de atributos y capacidades, en ocasiones de brillante oratoria y suelen hacer un buen uso de la retórica, al menos de forma superficial que los hacen atractivos, pero también tóxicos. Este trastorno no es incapacitante, pero las personas en los que se detecta no suelen ser confiables.

Emanuel Macron extraído de un viejo ritual edípico, decepciona a quien espera encontrarse un orador de verbo cálido o un dominador de la escena, devoto de Maquiavelo en el cinismo y en la frialdad, un embaucador. Claro ejemplo, del narcisismo en el poder.

Las personas que padecen este trastorno, generalmente responsables de la gobernanza o el liderazgo de organizaciones y estados, se sienten capaces de realizar grandes tareas, creen saberlo todo y que de ellos se esperan grandes cosas, por lo que actúan yendo un poco más allá de la moral ordinaria.

Paul Preston, describe a otro narcisista, pero con alguna patología asociada que lo hace presentarse como inhibido y hasta inofensivo, Francisco Franco: “Franco tenía una personalidad que se llama en psicología «border line». Es decir, personalidades muy divididas; doble personalidad. Por un lado, tenía una forma de comportamiento que parecía muy sana, racional, sensata y equilibrada porque hay una parte interna -el actor externo que se presenta a los demás- que crea la persona que ellos quieren ser y asumen ese papel con mucha convicción. Pero hay otra parte de sí mismos que siempre está ahí, en la oscuridad y entonces eso les crea el caos”. Su actitud mesiánica, intransigente, cruel e insensible ponen de relieve su TPN, pero con un trastorno asociado de personalidad base, que tal vez pidiese encuadrarse dentro del síndrome de Hubris, que desarrollaré más adelante.

En los últimos tiempos, psicólogos y psiquiatras de distintos lugares del mundo, preocupados por los perfiles de gobernanza mórbida, ha estudiado la psicopatología de un gran numero de dirigentes y lideres políticos.

«Las personas que padecen este trastorno, generalmente responsables de la gobernanza o el liderazgo de organizaciones y estados, se sienten capaces de realizar grandes tareas, creen saberlo todo y que de ellos se esperan grandes cosas, por lo que actúan yendo un poco más allá de la moral ordinaria».

El psiquiatra y psicoanalista austríaco-estadounidense Otto F. Kernberg analiza un tipo de trastorno narcisista de la personalidad acuñado por él: “el narcisismo maligno”. Constituye una variante de narcicismo que indica la presencia de una personalidad marcada por tendencias antipáticas, poco sociables y sociales, rasgos y comportamientos altamente autoritarios y ausencia de sentimiento de culpa y de conciencia autocrítica. 

En el año 2009, el psiquiatra británico David Owen y el psiquiatra Jonathan Davidson propusieron que el síndrome de Hubris fuese considerado como un trastorno psiquiátrico, (ya que no aparece clasificado para el DSM 5, que es el Manual de Diagnóstico y Estadística de salud mental DSMV) haciendo mención con ello de catorce síntomas que lo caracterizaban. Suelen ser personajes mesiánicos, excesivamente auto confiados, pueden presentar en ocasiones, ideaciones que podrían considerarse delirantes o al menos exacerbadas y alejadas de un proceso racional.

El síndrome de «hubris»: El término hubris o hybris (ὕβρις, hýbris) es un concepto griego que significa ‘desmesura’.

Simplificando mucho, se observa un cuadro psicopatológico, una mezcla de criterios diagnósticos del Trastorno narcisista de la personalidad, del Trastorno de la personalidad asocial o antisocial, del Trastorno de la personalidad histriónica y el trastorno límite de la personalidad TLP.

El mencionado Síndrome de Hubris está relacionado con el poder y, por lo tanto, cualquier persona en puestos de poder como los CEO de las corporaciones o persona que ostente un puesto de mando en cualquier organización, puede sufrir este síndrome. Podría decirse que es una adicción al poder, querer sobresalir desmesuradamente sobre el entorno en el que tienen que liderar, suelen caracterizarse por su arrogancia y prepotencia, adquirido o desencadenado por el poder y potenciado por el éxito. Un ego desmedido y una visión envidiosa en muchas ocasiones de los entornos más cercanos.

El presidente fallecido de Venezuela, Hugo Chávez, así como George W. Bush, Tony Blair, Arthur Neville Chamberlain, Adolfo Hitler y Margaret Thatcher han sido algunos de los políticos que, según puso de manifiesto David Owen, padecieron el síndrome de Hubris.

Como contraposición terapéutica al ‘Hubris‘ está la ‘Nemesis‘, que devuelve a la persona a la realidad a través de un fracaso.

«Salvando las distancias, inmediatamente después de visualizar todos los improperios lanzados por Milei y su comportamiento histriónico exacerbado, aparece la imagen de un personaje que reaccionaba de forma excesivamente agresiva ante las malas noticias, y este no es otro que Adolf Hitler».

Némesis, la diosa de la retribución, hizo que Narciso se obsesionara con su propio reflejo en un estanque. Incapaz de alejarse de su imagen, finalmente se lanzó al agua y pereció ahogado.

El recientemente investido como Presidente de Argentina, Javier Milei, podría enmarcarse entre el síndrome de Hubris o el Trastorno límite de la Personalidad, aunque algunos reputados psicólogos Clínicos y psiquiatras argentinos, se decantan por el Trastorno Explosivo Intermitente, que se encuentra descrito en el DSM 5, (Manual de Diagnóstico en psiquiatría y estadística en salud mental a nivel global) como un trastorno mental, caracterizado por episodios recurrentes de comportamiento agresivo y violento, en los que podría existir una tendencia o disposición a establecer un culto a la personalidad.

La psicoanalista y politóloga argentina Nora Merlín, analizó la situación de Milei y habló de “fragilidad psíquica”, violencia y mesianismo.

Salvando las distancias, inmediatamente después de visualizar todos los improperios lanzados por Milei y su comportamiento histriónico exacerbado, aparece la imagen de un personaje que reaccionaba de forma excesivamente agresiva ante las malas noticias, y este no es otro que Adolf Hitler.

Aunque sería necesario profundizar en un diagnóstico diferencial, efectuado a consciencia, examinando al paciente de forma minuciosa y mediante un proceso clínico bien definido, lo verdaderamente cierto, es que estos personajes adolecen de un trastorno de personalidad, importante, tóxico y perjudicial para el colectivo de personas que pueda llegar a afectar o depender de sus decisiones.

Desde esta perspectiva, Javier Gerardo Milei, – que había sido un chico retraído, reservado, al contrario de su hermana, una mujer extrovertida que ha mantenido una importante influencia sobre él – , responde a un perfil que se encuadra dentro de los trastornos mentales más críticos, y que puede presentar un pronóstico reservado de desequilibrio emocional y distorsión cognitiva.

Es cierto que podemos encontrar muchas otras personalidades políticas, que puedan constituir un riesgo importante para la gobernanza, como Bashar Háfez al-Ássad o Xi Jinping con una ambición implacable por su imagen, gracias a un culto a la personalidad nunca visto en China desde que Mao Zedong o en mucho menor medida, José María Aznar egocéntrico, narcisista, autoritario con un nivel de autoestima exagerado que choca con la realidad, pero en ningún caso podrían llegar a alcanzar la peligrosidad de un perfil como el de Milei.

Sin embargo, el avance de los populismos de extrema derecha, que ha reunido a nutrido conjunto de mandatarios “sui generis”, como Silvio Berlusconi, o el nacionalista hindú Nharatiya Janata Party, comienza a ser extremadamente preocupante, ya que los Salvini, Marine Le Pen, Trump, Bolsonaro, Orban, Abascal, etc., han venido para quedarse (Steven Forti, Extrema derecha 2.0).

Solo la toma de conciencia a través de una educación social, una lucha por conseguir una comunicación veraz y el establecimiento de un pensamiento crítico junto al rescate de una ilusión que sea capaz de enarbolar el combate contra la ignorancia podrán, tal vez, vencer un futuro aciago, que ya ha comenzado su desarrollo.

La justícia com un dels quatre valors superiors de l’ordenament jurídic i com un valor maçònic

Ponència del 1/12/2023

Aquest divendres passat primer de desembre es va celebrar, a Castell d’Aro, un sopar col·loqui del Club Liber Cogitatio. L’acte, presentat pel vicepresident del club Antoni Bou Mias, va comptar amb la representació de l’Ajuntament de Castell-Platja d’Aro i S’Agaró amb la presència de l’alcalde Maurici Jiménez.

El col·loqui de l’esdeveniment va ser introduït per la ponència «La justícia com un dels quatre valors superiors de l’ordenament jurídic i com un valor maçònic» del catedràtic Joan Francesc Pont Clemente i del vicepresident del Club Antoni Bou. En aquest col·loqui es va desenvolupar un anàlisi sobre el concepte de justícia des de diferents vessants, però, sobretot, tractant-la com un fenomen que neix de la tensió entre l’ideal i les tendències socials. Fent un anàlisi del concepte de justícia des de la filosofia i des del naixement del dret romà, el ponent va fer especial èmfasi en la justícia liberal, que naixeria amb la Il·lustració i que trobaria el seu esplendor amb la teoria de la justícia de John Rawls. Joan Francesc Pont va tractar, també, sobre diferents aspectes de la justícia maçònica. Finalment, la ponència va acabar amb una reivindicació de la separació de poders i d’una justícia com a fruit del consens entre les parts.

L’acte, que va reunir una trentena d’assistents, es va completar amb un debat enriquidor i un sopar on els assistents varen poder seguir intercanviant els seus punts de vista.

Catecismo del librepensamiento. Deberes. Partes I y II, por Eduardo Montagut

Debemos á nuestros antepasados la patria y la libertad; debemos á nuestros padres la existencia y la educación; debemos á la sociedad el alimento, el vestido, la habitación y la seguridad; debemos á la naturaleza la fertilidad de los campos, las substancias y las fuerzas que nos mantienen; debemos á la humanidad la ciencia con sus innumerables inventos, la civilización con sus prodigios, la dignidad de ciudadanos y de los hombres conquistada á costa de tanto martirio; debemos, en fin, esencia, vida, razón, esta admirable orden del universo, sin el cual reinaría el caos, al Ser Supremo, sublime arquitecto de la obra maravillosa del mundo

Fernando Lozano Montes (Demófilo)

Rescatamos unos textos del Catecismo del Libre Pensamiento, que escribió Fernando Lozano Montes (Demófilo), uno de los más destacados librepensadores españoles, militar, periodista, masón, y republicano, y que vivió entre 1844 y 1935, siendo uno de los impulsores de la fundamental publicación Las Dominicales del Libre Pensamiento, que ha sido nuestra fuente, a través del número del 21 de noviembre de 1891. Dada su importancia en la historia del librepensamiento español y de su extensión nos vamos a acercar al texto en varias entregas. Nos parece un ejercicio, harto sugerente, en relación con una forma de entender la vida, de las relaciones con los demás, de la convivencia y del libre ejercicio de las propias convicciones. Así pues, con algunas puntualizaciones, algunas de ellas relativas a la mujer, seguramente por la pervivencia de planteamientos paternalistas, creemos que este texto tiene una lectura actual:

De los Deberes

—¿Qué son los deberes?

-Son á modo de deudas que tenemos que pagar por los beneficios recibidos.

—¿Son muchas esas deudas?

—Infinitas. Debemos á nuestros antepasados la patria y la libertad; debemos á nuestros padres la existencia y la educación; debemos á la sociedad el alimento, el vestido, la habitación y la seguridad; debemos á la naturaleza la fertilidad de los campos, las substancias y las fuerzas que nos mantienen; debemos á la humanidad la ciencia con sus innumerables inventos, la civilización con sus prodigios, la dignidad de ciudadanos y de los hombres conquistada á costa de tanto martirio; debemos, en fin, esencia, vida, razón, esta admirable orden del universo, sin el cual reinaría el caos, al Ser Supremo, sublime arquitecto de la obra maravillosa del mundo. Nuestros deberes son, por tanto, abrumadores; hemos de conservar el patrimonio heredado y acrecentarlo con nuevos bienes.

-¿Y qué hay que hacer para satisfacer tanta deuda?

-Muy sencillo: quererlo; tener una buena voluntad. Los mundos, con ser grandes, tienen quien les ayude á moverse; ¿ha de faltar ayuda á una buena voluntad?

-¿Cuál es tu primer deber?

-Mantener la dignidad personal, y al efecto instruirse y trabajar hasta conquistar una posición independiente.

No puede servir á los demás el que no puede servirse a sí mismo.

-¿Qué debes a tus semejantes?

-Amor, respeto, auxilio. Mantendré con ellos relaciones de igualdad. No les mandaré con altanería aunque me presten humildes servicios; me esforzaré por despertar en ellos el sentimiento de su dignidad y de su derecho; les dirigiré palabras afectuosas y de respeto y procuraré vivir con ellos en santa fraternidad.

-¿Qué haré en el caso de ser agredido violentamente?

-Defenderme en la medida necesaria para rechazar el ataque y resistir la violencia.

-¿Qué contestarás a los retos?

-Que hay leyes y jueces para dirimir toda clase de ofensas; que no es lícito ser juez y parte; que no soy tan perverso que quiera matar á un semejante, ni tan vil que haga el oficio de verdugo; que declino toda la responsabilidad de lo que pueda suceder sobre el malvado que intente hacerme objeto de sus odios y violencias.

-¿Qué debes a la mujer?

-Deferencia, respeto y auxilio.

Deshonrar a una mujer es una acción indigna de un hombre noble y valeroso.

Yo veré en cada mujer una hermana y una madre.

-¿Qué debes a los débiles?

-Amparo y ayuda. El niño, el anciano, el enfermo y el vencido encontrarán siempre un apoyo en mi brazo.”

—¿Qué debes á tus padres?

—Infinito amor y obediencia. Yo no disputaré con ellos, no les replicaré; me fortaleceré en el trabajo y el ejercicio para poder auxiliarles en la ancianidad. Yo velaré de rodillas al lado de mi madre anciana y moribunda como ella ha velado tantas veces junto á mi cuna. Procuraré acrecentar el honor de mi apellido huyendo de mancharlo con actos vituperables.

-¿Qué debes a tus maestros?

-Atención diligente, obediencia y afecto.

Consideraré la escuela, el instituto y la universidad como templos donde se presta culto á la verdad, y á los profesores y maestros como ejerciendo el más elevado de los sacerdocios.

-¿Qué debes al maestro de taller, al principal del comercio y a toda persona de quien dependas y en cuya intimidad vivas?

-Obligaciones semejantes á las que impone el hogar doméstico. Yo no olvidaré que el hogar que se me abre es sagrado, y que no debo vivir en él como espía, sino como un hijo adoptivo. Yo no revelaré á nadie lo que vea y oiga en la intimidad de ese hogar.

-¿Qué debes al trabajo?

-Una fidelidad religiosa. No adulteraré los productos, no engañaré al mercado; pondré toda mi voluntad en el trabajo, como si lo que elaboro hubiera de servirme a mí mismo.

-¿Qué debes a la autoridad pública?

-Acatamiento y obediencia. La autoridad representa el poder social y la parte debe subordinarse al todo. Aun el caso de mandarme algo injusto, lo obedeceré protestando y á reserva de reclamar más tarde contra el autor del abuso de autoridad. Solo cuando los depositarios de la autoridad, violan sistemáticamente las leyes y los ciudadanos han agotado inútilmente todos los recursos legales para defender sus derechos, ha lugar á ejercitar el derecho de rebelión.

-¿Qué debes á tu patria?

-Todo lo que pueda prestarle en defensa de su dignidad y de su independencia. Yo no ocultaré mi riqueza; contribuiré en la medida de ella á sostener las cargas públicas, velaré porque la nación esté bien dirigida y administrada estudiando y practicando incansablemente mis deberes cívicos, y, en caso de peligrar su seguridad, pondré á su disposición mis bienes y mi vida. Yo prometo ser justo en el jurado, valiente en el ejército, decidido y prudente al practicar mis derechos electorales, para evitar que el Gobierno vaya á caer en manos de tiranos o explotadores.

-¿Qué debes á los extranjeros?

-Hospitalidad y auxilio. Yo me anticiparé a considerarlos como mis conciudadanos de patria futura que abrazará la tierra entera.

(Continuará)

Memoria democrática, una necesidad para una ciudadanía informada y crítica

Participantes en la presentación del libro. Girona, 17/11/2023

El pasado viernes tuvo lugar, en la Casa de Cultura de Girona, la presentación del libro Memoria democráctica, una necesidad para una ciudadanía informada y crítica.

El libro ha sido coordinado por Isabel Vilabella, directora gerente de la Fundación Progreso y Cultura. Asimismo, la obra es fruto de la Fundación Progreso y Cultura, el sindicato UGT de Madrid y la Escuela Julián Besteiro. El libro recoge las ponencias del ciclo de conferencias con el mismo nombre que se realizaron el pasado año 2022 y en la que participaron 15 ponentes con el fin de hacer pedagogía sobre la necesidad de mantener la memoria ante el intento de establecer un único relato por parte de los vencedores de la cruel Guerra Civil Española y de los herederos del franquismo y ante aquellos que, mediante el silencio y la negación, pretenden hacer caer en el olvido a los derrotados en la contienda. En el mismo año en que se produjeron estas conferencias se aprobó la nueva Ley de Memoria Democrática (20/2022).

Participantes en la presentación del libro. Girona, 17/11/2023

El acto de Girona fue presidido por el diputado socialista (PSC) Marc Lamuà y moderado por Andrés Cascio, el presidente del Club Liber Cogitatio. Asimismo, los asistentes pudieron disfrutar de las intervenciones de la coordinadora de la obra, Isabel Vilabella Tellado; Maxi Rica Munté, secretario de la UGT de las comarcas gerundenses; del histórico profesor de filosofía y político Antonio Chazarra y del también prestigioso filósofo y político Antonio García Santesmases.

La presentación de este proyecto es, en definitiva, una invitación a no olvidar nuestro pasado, a interesarnos y a recordar las injusticias que vivieron los que nos precedieron. La memoria es un acto de resistencia contra aquellos que vencieron y que quisieron imponer su relato silenciando a la disidencia. La memoria es, en fin, una herramienta social que, si la conservamos, nos impedirá caer en los errores del pasado.

Participantes en la presentación del libro. Girona, 17/11/2023

Presentación del libro Memoria democrática, una necesidad para una ciudadanía informada y crítica

Hoy 17 de noviembre, tenemos el placer de auspiciar, junto a otras organizaciones de relevancia estatal, la presentación del libro Memoria democrática, una necesidad para una ciudadanía informada y crítica. En este acto participarán los co-autores Antonio García Santesmases, Antonio Chazarra e Isabel Vilabella Tellado.

El evento, que se celebrará en la Casa de Cultura de Girona, estará presidido por el diputado del Congreso de los Diputados Marc Lamuá (PSC) y estará moderado por el presidente de nuestro club Andrés Cascio.

EL DESARROLLO HUMANO, LA DESIGUALDAD Y LA SALUD MENTAL

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.
Khalil Gibran

Imagen: Pixabay

El desarrollo humano, puede concebirse como el proceso mediante el cual el ser humano evoluciona desde su nacimiento, crece, aumenta sus capacidades y habilidades y se integra en una sociedad que a la vez que constituye la suma de un conjunto de seres humanos en evolución, mejora sus condiciones de vida e incrementa sus bienes para cubrir sus necesidades básicas, este desarrollo  debe estar ubicado en el marco del respeto a los derechos humanos y al fomento de la igualdad en toda la amplitud que este término abarca.

Entre los principales factores que afectan el desarrollo humano se encuentran las estructuras sociales y económicas, políticas, los usos y costumbres, el desarrollo psicológico manteniendo un equilibrio de su salud mental, los derechos civiles, la industrialización y el desarrollo tecnológico.

La naturaleza es en sí misma, la única causa y esencia de la existencia según manifiesta Baruch Spinoza y si bien en la mayoría de las veces la fuerza de la razón tiene menor fuerza que la fuerza de las pasiones, son sin embargo la razón y la lógica, libres de cualquier condicionamiento para moldear el pensamiento, lo que puede aproximarnos a la verdad y ello requiere de la máxima y a la vez minuciosa y constante observación seguida de un análisis reflexivo.

Por consiguiente, si observamos el desarrollo humano y sus comportamientos en la inmensa mayoría de sociedades o pueblos a nivel global, no tardaremos en descubrir que existe un desequilibrio constante en lo referente a la igualdad y una notoria falta de equidad, de tal manera que en el conjunto de los habitantes del planeta padecen una desigualdad que incide gravemente en el desarrollo psíquico y da lugar a una variedad altamente significativa de alteraciones de la salud mental.

Si observamos, constantes deterioros en la convivencia y la harmonía dentro de la sociedad y un abuso negligente de la naturaleza que se degrada a la vez que genera un sinfín de cambios que transmutan de manera mórbida hacia una atmósfera insana, ambos factores generales deterioran el desarrollo humano.

Y en tanto y en cuanto observemos la paulatina gestación de un desarrollo mórbido, es fácil deducir tanto un detrimento moral, como un agravamiento de la salud mental en el contexto de la salud pública, entendida esta como la salud en el conjunto de una sociedad, así como en el concepto de las actividades de las administraciones, para preservar, prevenir o proteger la salud de toda la ciudadanía.

La salud mental es mucho más que la ausencia de enfermedad. Es una parte intrínseca de nuestra salud y bienestar individuales y colectivos.[i] . Las tasas de trastornos que ya son comunes, como la depresión y la ansiedad, aumentaron en un 25% durante el primer año de la pandemia, sumándose a los casi 1000 millones de personas que ya sufren algún trastorno mental. Al mismo tiempo, debemos ser conscientes de la fragilidad de los sistemas de salud que intentan atender las necesidades de las personas con trastornos mentales, bien sean de reciente aparición o preexistentes.

Los trastornos mentales son muy comunes en todos los países del mundo. La mayoría de las sociedades y la mayoría de los sistemas sociales y de salud descuidan la salud mental y no le prestan la atención y el apoyo que las personas necesitan y merecen. El resultado es que millones de personas en todo el mundo sufren en silencio, son víctimas de violaciones de los derechos humanos o se ven afectadas negativamente en su vida cotidiana[ii].

En 2013, los Estados miembros de la OMS adoptaron el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013–2020. Se comprometieron a alcanzar las metas mundiales relativas a una mejora de la salud mental. Estas metas se centraban en el fortalecimiento del liderazgo y la gobernanza, la atención de salud en la comunidad, la promoción y la prevención, así como en los sistemas de información y la investigación. Pero el último análisis de la OMS sobre los resultados de los países con respecto al plan de acción muestra que los avances han sido lentos.

En promedio, los países dedican menos del 2% de sus presupuestos de atención de salud, a la salud mental. (último informe de la OMS)

Un trastorno mental se caracteriza, por una alteración clínicamente significativa de la cognición, particularmente en la elaboración conceptual y el entendimiento de las cosas que le aquejan o pueden llegar a afectarles, causa de infelicidad.

La alteración de las emociones o el comportamiento de un individuo por lo general va asociado a la angustia, la ansiedad generalizada o a una discapacidad funcional (asociada a pérdida, limitación o aislamiento). Una de cada ocho personas en el mundo padece un trastorno mental. Los trastornos mentales comportan alteraciones considerables del pensamiento y al entorpecimiento de las emociones y/o el comportamiento.

La falta de satisfacción, realización personal o insuficiencia en lo referente a vivencias gratificantes, podríamos decir que constituyen una infelicidad, que conduce a la desaprensión, el sentimiento de inutilidad, la desvalorización personal y, en definitiva, a la falta de sentido de la vida.

Pero algunas alteraciones de la emotividad y el conocimiento suelen conducir a deterioros más graves, si a todo ello le sumamos las carencias económicas, una defectuosa socialización o una falta de integración en el medio y además podemos encontrarnos con una alimentación insuficiente o desfavorable para el desarrollo clínico, nos conduce a deducir la gravedad y el alcance e impacto de una deficiente salud mental en la población general.

La desigualdad económica y social, la desigualdad de género y las desigualdades por distintas problemáticas globales, como el deterioro medioambiental, las hambrunas en algunos lugares del planeta, las guerras y las crisis en general, da lugar a un deterioro generalizado que constituye el caldo de cultivo para generar una muy deficiente salud mental en la gran mayoría de las sociedades en la actualidad, que en muchas ocasiones se ven alimentadas por las diferencias culturales o la conceptualización mórbida que conduce a fenómenos como el racismo, la aporofobia, la homofobia o tantas otros trastornos culturales, como la prevalencia del machismo o la profusión de algunos nacionalismos exacerbados que provocan rechazo entre distintos colectivos de ciudadanía.

La necesidad urgente de un sistema público de asistencia a la salud mental y de un programa de salud pública en salud mental, es hoy por hoy, uno de los problemas más urgentes y que debería abordarse de manera prioritaria en todos los programas de políticas públicas e igualitarias.

Si se carece de un sistema de salud, implementado con rigor y de acuerdo a los criterios de la OMS y del conjunto de profesionales de la salud mental, corremos el riesgo de abandonar a los afectados en manos de profesionales o pseudo profesionales de la conducta que carecen de las capacidades y habilidades de los profesionales de la salud mental, como psiquiatras y psicólogos clínicos y en el peor de los casos empujados por patéticos conocedores de la conducta que proliferan por internet, curanderos o al amparo de supuestos conocimientos “médicos ancestrales”, lo que sin duda contribuyen a aumentar el deterioro generalizado de la salud mental de la población.

El cuidado de la salud mental radica en primer lugar, en el entorno en el que el individuo se desarrolla, la harmonía de la comunicación, el respeto, la tolerancia mutua y el esfuerzo en el entendimiento del otro, pensemos que el otro muchas veces tiene razón, independientemente de la edad que tenga. Es importante dar importancia y credibilidad a las opiniones, la ignorancia del sujeto o la indiferencia, suelen generar un estado de desvalorización, que conduce a la ansiedad.

Por otro lado, es necesario educar en la práctica del razonamiento, el entrenamiento de la atención y la memoria. Sin un razonamiento crítico y con criterio, el sujeto se encuentra desprovisto de un pensamiento clarificador y ello contribuye a la ansiedad, en ocasiones a la desesperación y a la perdida de interés.

En las sociedades en las que vivimos, las personas se ven sometidas constantemente a situaciones de estrés, continuos duelos por distintas perdidas que se significan como referente de su propia vida, la perdida de personas queridas por cualquier circunstancia, separación, distanciamiento, migración, etc. pueden conducir a distintos estados depresivos.

Existen muchas perdidas, muchos duelos, muchos fracasos y si a ellos le sumamos la desigualdad, la injusticia social y la pobreza o el maltrato social o personal, es indiscutible que las personas se vean sumergidas en distintos trastornos de la salud mental.

La mayor diferencia es que la ansiedad se caracteriza por el miedo y la angustia constante, mientras que la depresión suele ser un trastorno en el que la persona se siente vitalmente triste hasta el punto de poner en riesgo su instinto de vida, no tiene motivación, ni interés para realizar tareas que antes eran satisfactorias, pero no por ello estos son los únicos trastornos psicológicos; existe una extensa lista de perturbaciones y desarreglos mentales, y si bien es verdad que algunos tienen su origen en la química y la fisiología del propio sistema nervioso, otros, la gran mayoría, se originan por causas sociales, de relación o económicas y políticas.

No hay que olvidar a aquellos que son especialmente sensibles a la producción de trastornos como es el caso de los niños, debido a que su desarrollo mental, es incompleto o insuficiente y por ende más proclive a sufrir algún deterioro, que, con el paso del tiempo, pude constituir un trastorno con una mayor severidad.

Por último, me gustaría, en este breve análisis del desarrollo humano y la salud mental, destacar la importancia de la educación en el desarrollo. Una educación libre de dogmas, amplia en conocimientos y muy especialmente en la inducción a la racionalidad, factores que con el tiempo forjaran criterios basados en la ciencia, la lógica y la evolución sana de la personalidad en el marco de un contexto universal de igualdad para el ser humano.

La relación entre el crecimiento, el desarrollo humano y la desigualdad se puede observar en problemas como el cambio climático, la creciente desertificación y el deterioro de la biodiversidad, la escasez de agua para beber, la erosión, etc., pero también cabe una reflexión profunda sobre el acceso a los conocimientos y la formación como eje fundamental del desarrollo humano.

La desigualdad generada por algunas ideologías convertidas en patrones, dogmas políticos o religiosos, pero sobre todo por la falta de conocimientos y de la ignorancia y el no continuar buscando y profundizando para encontrar las respuestas adecuadas, lo que a veces nos hace caer en certezas más cercanas a las creencias y sin ninguna base de sustentación, más allá de supuestos, todo ello nos induce a una marginación, cuya factura es pagada por el deterioro de la salud mental.

El desarrollo humano resulta de una evolución sana del ser humano y por consiguiente cualquier desviación clínica, psicológica y sobre todo social, conduce a una sociedad fragmentada entre aquellos que han podido desarrollarse de forma que han podido mantener un equilibrio sano y una ingente cantidad de la población de la humanidad que padece un deterioro y una infelicidad constante, en mayor o menor grado en medio de sistemas políticos globales distinguidos por la injustica y contrario al desarrollo humano saludable.

Referencias bibliográficas
[i] Dr Tedros Adhanom Ghebreyesus Director General Organización Mundial de la Salud
[ii] Dévora Kestel Directora Departamento de Salud Mental y Consumo de Sustancias Organización Mundial de la Salud

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Somos un grupo de ciudadanos/as cuya característica común es el pensamiento libre, reunidos para impulsar la reflexión en torno a los principios de igualdad, fraternidad, libertad, justicia social y desarrollo humano.

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