Inicio Blog Página 7

La ignorancia ilustrada

Rationalitas et intelligentia non constituunt fideiussorem vincere ignorantia

Andrés Cascio

La ignorancia ilustrada es aquella condición que resulta de expresar por todos los medios, formas y recursos disponibles por un ser humano el arte de la ignorancia y la mediocridad, mediante la dimensión figurativa de su pensamiento.

Descansa en la habilidad para no parecerlo y disimularlo, de demostrar ante el público una imagen de absoluta sabiduría, conocimiento y dominio de los más diversos temas, cuidando de no evidenciar su total ausencia. Puede responder a un individuo que se presenta como docto, leído o experto en una materia, informado, pero en el trasfondo de sí mismo, no se reconoce tal verdad. Suele recoger información poco contrastada, opiniones vanas, comentarios sin demasiado asidero, recurre a supuestas fuentes, que solo consisten en ser “lectores de tapas”, es decir aquellos que leen el resumen de un libro en su tapa de contraportada y hacen de ello doctrina “fundamentada”.

Los ignorantes ilustrados, han aumentado significativamente desde la aparición de internet y la proliferación del uso de las redes sociales, donde se constituyen, auténticos foros experienciales de sabiduría ignorante, un conocimiento que hace de la excepción o particularidad, una generalidad y de la opinión publicada una certeza indiscutible.

El fenómeno no es nuevo, siempre han existido aquellos que sabían mas de curas y enfermedades que los médicos o los científicos, los que, a través de su experiencia vivida, (en la universidad de la calle), dictaminaban y dictaminan hoy en día, sus certezas de cualquier conocimiento, mas allá de cualquier estudioso o demostración deductiva e incluso científicamente racional.

Lo curioso que tales sujetos, siempre con cierto toque narcisista, hacen gala de sus conocimientos, recurren a una verborrea, que aparece como una expresión de una oratoria erudita.

La gran mayoría de la población tiene un coeficiente intelectual normal, unas aptitudes normales y unos conocimientos e imaginación también normales. Es decir, todos somos mediocres en el buen sentido de la palabra: “de calidad media”, según la primera acepción en la definición de la RAE. No se trata pues de una limitación, sino de ser conscientes de nuestras posibilidades, iguales a las de casi todo el mundo y no asumir cierta pose de superioridad por el supuesto de la posesión de conocimientos.

En su relación con el conocimiento, la ignorancia adquiere un significado de “carencia” o de imperfección, ¿por qué entonces querer figurar por lo que no se es, ni se posee?

En filosofía el estado de ignorancia va parejo e inversamente proporcional a la adquisición de conocimiento, siendo éste el objeto de estudio de la epistemología. Sospecha antes de creer, se cuestiona y cuestiona, intentando encontrar alguna verdad. El paradigma científico-positivista centra su filosofía de la ciencia en lo que se dio en llamar la teoría verificacionista del significado. Newton y Descartes fueron sus principales exponentes, sin embargo, el comportamiento de lo social no es absoluto sino relativo, y la observación aún verificada, no necesariamente me aporta conocimiento, simplemente me aporta la certeza de que lo observado, captado o leído, se basa en alguna comprobación, de acuerdo con determinados parámetros, pero no significa que me conduzca a conocer la esencia verdadera o cierta de aquello que me traslada la información.

Algunas creencias de una llamada sabiduría popular buscan en la tradición, en las costumbres ancestrales, en la trasmisión oral, la explicación y el conocimiento que garantiza la certeza de un hecho o de una situación. Así por ejemplo la superstición se trasmite de la misma forma que una doctrina dogmática en la que se basan las creencias y, sin embargo, podemos afirmar que existe una falta de aseveración o corroboración racional o científica, que nos permita otorgarle credibilidad.

El avance del conocimiento, como contrapunto a la ignorancia, siempre ha sido una crítica y oposición a las creencias religiosas y los mitos, así como al ejercicio del poder social, que consagran el statu quo y dificultan la evolución hacia el progreso.

Con la transición del tiempo que conocimos como edad contemporánea a la nueva era digital, los cambios de paradigmas conllevan una búsqueda inmediata de respuesta a todo aquello que ocasiona interrogante y para ello las nuevas tecnologías facilitan acceso instantáneamente mediante las redes sociales o los grandes buscadores, para encontrar una respuesta que tranquilice y nos dé luz a los interrogantes surgidos.

Pero esa búsqueda, no necesariamente es la correcta o esta fundamentada, si bien es una verdad que nos resulta convincente, aceptable y sobre todo que calma mi ansiedad. Quienes la escriben o la difunden, persiguiendo un afán de protagonismo, un interés comercial, o buscando dar sentido a sus convicciones, aunque no sean estas surgidas del conocimiento, el análisis y/o la reflexión científica, sino más bien surgidas de un empobrecido racionamiento, de una respuesta profesional estándar (que no siempre puede dar respuesta a todas las situaciones), de los objetivos comerciales o incluso de mentes alarmistas.

Recordemos que el miedo y la duda que esconde, en mayor o menor grado, suele estar detrás de muchas de aquellas indagaciones que buscan respuestas. El miedo es una emoción que aparece por una intensa sensación de una duda que provoca angustia, a veces es desagradable, provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasadoy otras veces por la incertidumbre de las acciones que debemos llevar a cabo.

Así, si alguien me argumenta que no coma fruta demasiado madura porque me ocasionará algún perjuicio, pero otros nos dicen que puede prevenir el cáncer, el individuo será favorable a creer aquello que tenga un relato mejor elaborado y que aparece fundamentado, pero en el fondo esta predispuesto a creer, o tal vez a no creer otra versión porque no confía o no cree en el emisor del mensaje, lo justifica con algún mecanismo de defensa, “es un razonamiento pasado de época, hay pensamientos más actuales, no sabe de lo que habla, hace poco leí un comentario sobre Freud, que decía:  “es un cavernario, hoy las cosas y el conocimiento ha avanzado mucho”, etc….” .

En tiempos pasados, la religión, las supersticiones, la confianza en amigos o conocidos, a través del boca a boca, llevaban a creer determinados conceptos, era frecuente escuchar, “yo tengo un amigo que sabe”, “el cura me lo ha dicho”, un conocido que estudia…”, “conozco a un fisioterapeuta que me ha dicho……” “ en el grupo de WhatsApp han comentado que …” y el mensaje recibido es extensible a todos y cada uno de los casos, a veces modificado o enriquecido. Pues con la sobrecarga de datos e información y salvando las distancias en muchas ocasiones las personas tienden a creer una aseveración que, sin dudarlo, esas personas creen constatadas o son ellos mismos los que escudriñan sin mucha solidez en distintas fuentes, hasta que se convencen.

El cura o el amigo de antes, puede ser hoy un profesional en una WEB o la página de alguna organización, que lógicamente ha sido creada con algunos fines determinados, en un grupo de WhatsApp, aquello aparecido en una red social de exagerada difusión o simplemente lo dicho como ejemplo de lo que “le sucedió a una amiga”.

En otras ocasiones son las exageraciones en una respuesta, las que se dan como mínimos para una situación determinada, extrapolando la información, el conocimiento adquirido llega al receptor, con alguna deformación por sobredimensión o por la distorsión de los supuestos.

Así algunas personas van acumulando conocimiento en diferentes áreas, distintos conceptos que han averiguado con verdadera ansiedad, preparado en diferentes campos y con una experiencia comparada (comparada con otros iguales, con los que tal vez comparten alguna situación), terminan convirtiéndose, mediante aquello que algunos en la vida mundana, lo expresan como “la escuela de la vida”; en personas ilustradas o tal vez seria correcto decir, ignorantes ilustrados.

La verdadera búsqueda del conocimiento debe comenzar por analizar las fuentes, corroborar la veracidad, comprobar la experimentación demostrada, es decir asegurarse de que no es una teoría deductiva simplemente o inductiva, sino que de alguna manera responde a una verdad corroborada, además de analizada, permítaseme, epistemológicamente.

Hay teorías muy convincentes, que pertenecen a la ficción o que provienen de la interpretación o percepción, de mitos y leyendas, que sin lugar a duda pueden constituir una fuente simbólica interesante para la ayuda en la búsqueda del conocimiento, pero que en cualquier caso obedecen a una especulación dogmática o acto de fe, incluso a una especulación cognitiva.

Los conocimientos adquiridos por aquellos sujetos, que a la sazón hemos dado en llamar ignorantes ilustrados, provocan una sensación de tranquilidad, ya que han apaciguado sus inquietudes, pero en otras ocasiones estos mismos individuos intentan convencer a otros de esos conocimientos, incluso a aquellos, tal vez algo mas versados en ciertos temas, lo que conlleva un cierto grado de obsesión, que en alguna ocasión puede llegar a ser la fuente de algún conflicto.

La filosofa Marina Garcés afirma que:“la guerra anti ilustrada legitima un régimen social, cultural y político basado en la credulidad voluntaria” ………, en otro apartado continúa:“Entiendo la ilustración como el combate contra la credulidad y sus correspondientes aspectos de dominación”

Garcés no comparte ese pensamiento apocalíptico que ve como imposible o fútil la tarea ilustrada de sapere aude o “atreverse a saber”, a pensar por uno mismo y con otros, ejerciendo ese uso público de la razón del que habló I. Kant.

Lo importante para Garcés no es tanto la cantidad de información y sus vías de adquisición, sino su calidad o la manera en que se elabora, un modo de relacionarnos con el ser que contribuye o no a transformarnos a nosotros y a nuestro mundo. Los mismos impulsores del movimiento ilustrado advirtieron que la disponibilidad y la accesibilidad de los nuevos conocimientos no cerraban el problema, sino que abría otros: la velocidad, la arbitrariedad, la inutilidad y la imposibilidad de comprender lo que se está produciendo. De manera similar, Garcés ve en el sistema de generación de conocimiento algunos mecanismos de neutralización a la crítica o espíritu crítico, tales como la saturación de la atención, la segmentación de públicos, la estandarización de los lenguajes y la hegemonía del solucionismo entre otros.

Si me hago eco del pensamiento de la filosofa Marina Garcés, es porque la generación de conocimiento no debe de ser un obstáculo, siempre que la persona que indague sobre cualquier tema sea capaz de pensar y analizar, pero libre de todo condicionamiento. El solucionismo es una de las grades amenazas, se buscan respuestas para allanar una duda o un problema de la vida cotidiana, se persiguen conceptos que alerten de las consecuencias que se deben enfrentar, en la vida diaria, con el consumo, con el desarrollo de la actividad diaria o simplemente de la vida, (o mecanismos que implican vegetar en un medio social determinado). Se buscan soluciones inmediatas, pero ello no implica respuestas o conocimientos que puedan dar contestación a la esencia de esas búsquedas. No pretendo juzgar, ni dar como respuesta el pensamiento de Garcés, pero he cogido estas ideas para añadirlas a mi reflexión.

El mediocre siempre verá problemas, y atisba dudas en las soluciones de los problemas de su vida y de la vida de cualquier otra persona que lo rodea, se cierra en sus negaciones y no es visionario, no puede ver lo que hay más allá en el horizonte, en ocasiones no es capaz de ver su propia realidad.

Algunas veces se esconde detrás de la mortaja de algo pasado, otras se esconden en el devenir y el mañana no es otra cosa que el sueño errante de lo inexistente, una mentira que desde lo onírico justifica la existencia, una explicación de que mañana será mejor o mas allá de la muerte esta la respuesta a la felicidad, una creencia por acto de fe o una mentira piadosa.

La ignorancia, es propia de las mentes mediocres, que subrepticiamente, aunque no sea de exprofeso, bucean en la ignorancia para huir del sufrimiento, aquello que se desconoce, no causa ansiedad y en la simpleza de las cosas se puede pastar sin mas objetivo que vivir. Vivir sin vivenciar.

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Teresa de Jesús

Muchos creen en el destino, factor que crea una ilusión, hemos escuchado reiteradamente, frases, como, “la vida es así”, “así son las cosas”, “la esperanza de vida” o mas recientemente “es lo que hay”, ello busca la conformidad, la resignación, alude a una ilusión, la de alcanzar felicidad, tranquilidad y comodidad. Esta manera de pensar está en el ideario político que busca dominar mediante la ignorancia de las masas, que esconde en el fondo una huida de la realidad, huir del conocimiento, refugiarse en la oscuridad, donde nadie me ve y desde donde oteo una existencia limitada.

Huir del temor es solo acrecentarlo

Krishnamurti

El conformismo, en la mayoría de las veces, no es otra cosa que temor al fracaso y el refugio en la ignorancia, en las creencias, en lo convencional, en lo fatuo, esconde el miedo al saber y el miedo a uno mismo.  Así mismo, el conformismo social es un tipo de comportamiento cuyo rasgo más característico es la adopción de conductas inhibitorias de la conciencia en el proceso de construcción de la realidad.

La sociedad, o las sociedades de hoy en día en este mundo globalizado, como se deduce de la ley de la entropía, tienden cada vez a un mayor caos, así, cada vez son más los mediocres y los mediocres y en manos de los mediocres se encuentra   la deshonestidad, la corrupción, y de ellos salen las leyes y normas mediocres que sumergen al mundo cada vez en más caos… ¡así es el ciclo de la mediocridad! Y la mediocridad se origina en la ignorancia.

¿Quién no se atribuye alguna virtud, cierto aliento o un firme carácter? Muchos cerebros torpes se envanecen de su testarudez, confundiendo la parálisis con la firmeza, que es donde pocos elegidos, los bribones, se jactan de bigardía y desvergüenza, equivocándolas con el ingenio, los serviles y los para pocos pavonéanse de honestos, como si la incapacidad del mal pudiera en caso alguno confundirse con la virtud… lo habitual no es el genio, ni el idiota, no es talento ni el imbécil. El hombre que nos rodea a millares, el que prospera y se reproduce en el silencio y en la tiniebla, es el mediocre” El hombre mediocre, José Ingenieros psiquiatra y pensador argentino.

Las sociedades de hoy, desde las ópticas conservadoras o las ideologías construidas en la derecha política promueven que la tradición es el valor social fundamental, sin embargo la tradición es un anclaje en el pasado, un mirar permanentemente hacia atrás y suele ser propio de personas que tienen miedo al presente, una romántica nostalgia de mantenerse inmóvil en un tiempo que ya no existe, es no solo vivir en la ignorancia del presente, sino intentar ponerle  freno a la  inexorable marcha del progreso, en un camino hacia el futuro.

La complejidad del mundo ha llevado al ser humano a simplificar la realidad, a abstraer la naturaleza para hacerla más cognoscible, sumergidos en una ignorancia ilustrada, en un caos que acepta a la sociedad tal y como se presenta con una total imprevisibilidad, una sociedad fútil, vacía, superficial, sin consistencia, producto de esa ignorancia colectiva.

Permítanme ahora citar a J.P. Sartre. Para Sartre la libertad es la categoría antropológica fundamental: el hombre no es consecuencia de determinismo alguno, ni biológico, ni histórico, ni social, ni teológico; es una consecuencia de lo que él mismo ha decidido ser. Y este, es el ser autor o responsable radical de uno mismo, tiene varios efectos en el ámbito de los sentimientos.Este filósofo existencialista en su libro “El existencialismo es un humanismo”; describetres afectos que acompañan a la libertad: la angustia, el desamparo y la desesperación. Me gustaría agregar a costa de parecer ridículo, que la libertad, observamos muchas veces, se encentra acompañada de una clara desigualdad y sumergida en la citada ignorancia.

En cualquier caso, la ignorancia, puede verse desde ángulos distintos, desde escuelas de pensamiento diferentes, incluso desde distintos ámbitos y estilos de comunicación, pero en cualquier caso podrían ser conducentes hacia la aseveración de que el fenómeno de la ignorancia ilustrada es una realidad insana para el desarrollo de la sociedad.

La educación es la única cura para la ignorancia.

Slavoj Žižek, un filósofo esencialmente provocador…

La corrección política es totalitarismo moderno

Slavoj Žižek

En tiempos como los que vivimos, caracterizados por la extrema simplicidad de los mensajes y por los análisis apresurados, casi podríamos decir ‘de usar y tirar’, es muy estimulante que haya pensadores que pongan muchas cosas ‘patas arriba’, que contemplen los hechos desde otras perspectivas y parámetros, obligándonos y estimulándonos a pensar… y, de paso, ampliando horizontes.

Slavoj Žižek nació en 1949, en Eslovenia (antigua Yugoeslavia). Aunque era muy joven, el primer hecho histórico que le inquietó y le proporcionó elementos de reflexión fueron los acontecimientos de la primavera del 68. Es un tanto ecléctico, ya que por una parte sus textos tienen un fundamento sociológico, mas también, está patente en su obra la influencia de Jacques Lacan. Un tercer elemento que se deja sentir con fuerza es su crítica a la cultura, de indudables resonancias nietzscheanas. Procede del marxismo, pero tiene con respecto a esta ideología y visión del mundo, diferencias profundas, especialmente con algunas de sus interpretaciones.

Es sencillamente apasionante, que aparte de Lacan, represente una clara influencia en su pensamiento Hegel. Se atreve a analizarlo desde ángulos y perspectivas no sólo novedosas sino inéditas.

La suya es una concepción materialista de la ideología. Hay quienes lo tienen por una celebridad filosófica. Lo que más me llama la atención es su ironía, su desenfado y lo que tienen de iconoclastas algunos de sus postulados. Siento hacia él más que curiosidad y me parece muy estimulante lo que dice y como lo dice. No es cuestión de coincidir con él en todos sus análisis –de hecho cae en contradicciones- pero sí poner de manifiesto que es apasionante su visión de la realidad, se coincida o no, con sus peculiares puntos de vista.

En determinados aspectos es un pensador sobrio y sólido. Le molesta y consecuentemente, arremete contra la burocratización de algunas instituciones relevantes. No desprecia el hedonismo, mas considera y con razón, que caer en la molicie, es empezar a dejarse atrapar en las redes y trampas que nos tienden.

Ataca la superficialidad e insustancialidad del mundo en que vivimos. Analiza con claridad, los efectos negativos de la globalización y considera que lo que queda del Estado del Bienestar, a esas alturas está ya en la ‘unidad de cuidados intensivos’.

Los sistemas imperantes no sólo son poco atractivos, sino que están cargados de tropelías, desafueros y brutalidades. Podríamos preguntarnos ¿hacia dónde nos encaminamos? o ¿qué hoja de ruta seguimos? mas también, ¿que queda del imperativo categórico kantiano? Leyendo algunas cosas que se publican a diario, todo parece indicar que ha dejado de ser la regla de oro de la conducta ética, para pasar a ser una antigualla prescindible.

Muchos comportamientos son cada día más gregarios, imitativos y emocionalmente dependientes. A diario leemos y escuchamos proclamas, no sólo vacías de contenido sino cínicas, caracterizadas por el ‘do as I say, not as I do’. Se cae en la estupidez más alarmante. Ahí está como prueba el ‘trumpismo’, sus acólitos y sus admiradores.

Una pregunta que deberíamos hacernos es ¿qué es digno de ser recordado y transmitido a las generaciones siguientes, de todo esto? Lo que podríamos calificar de dominio silencioso que acostumbra a actuar desde la penumbra, siendo sus tentáculos los medios de comunicación y una incitación machacona al consumismo, ejerce cada día un control más nítido y efectivo, inclinando a cientos de miles de incautos a la práctica de determinadas conductas y disuadiéndoles de otras. Una de las consecuencias más perniciosas es la acusación de estrafalario con que es motejado quien se atreve a poner en cuestión los fundamentos del orden decretado.

Únase a esto que no sólo sobreviven sino que emergen con orgullo aquí y allá, odios y estupideces pre ilustradas. Valgan como ejemplo las teorías creacionistas, la misoginia, el racismo, la homofobia o sentirse orgullosos de despreciar la razón y menospreciar la ciencia.

Por todo esto, me motiva y mucho, el humor acerado e hiriente de Slavoj Žižek destacando sus ataques al populismo que ya podemos calificar, con poco margen de duda, de una verdadera plaga para la que todavía no hemos encontrado la vacuna adecuada. Otro hecho que me parece deleznable es quienes utilizan el poder que tienen en la mano, para crear conflictos artificiales, de los que por cierto obtienen su correspondiente rédito. Han logrado convertir la política en unos rituales vacios de contenido y así nos va.

Quizás por eso, la voluntad de provocación de Slavoj Žižek, por un lado está cargada de futuro y por otro, nos ayuda a soportar la insoportable vaciedad de nuestro presente.

Para empezar a desgranar su pensamiento es imprescindible considerar que realiza una lectura muy original y dialéctica de los filósofos y pensadores de los que se nutre. Comenzando, por extraño que pueda parecer, por Hegel, a quien atreviéndose a dar la vuelta a lo establecido, considera el primer post marxista.

Tiene una extraña facilidad para encontrar nuevos vericuetos y formulas de acercamiento, inéditas. Pensemos, por ejemplo, en la senda que sigue para enfrentarse a Karl Marx. Se muestra decididamente partidario de la interpretación y postulados de Louis Althusser, eso sí depurado hasta cierto punto, por el psicoanálisis lacaniano. Ese extraño maridaje entre Hegel y Lacan es obscuro, pero abre nuevos ángulos analíticos.

Me parece de una gran habilidad y rigor su consideración de que la sociedad mediática es, entre otras cosas por desgracia, una realidad sin realidad. Žižek no es propiamente un filósofo político, mas al considerar el valor de la democracia en las sociedades actuales, no duda en calificarla como coartada, meramente nominal, que lleva aparejada todo tipo de prácticas, frecuentemente fraudulentas, que la impugnan y la vacían de contenido. Comentarios como éste no están lejos de Alain Badiou con quien tiene no pocas coincidencias y afinidades.

Otro filósofo que suele tener muy en cuenta es Friedrich Nietzsche. Su crítica radical a la sociedad y a la cultura occidental, no sólo le atrae sino que con frecuencia utiliza o recuerda planteamientos y criticas nietzscheanas. En nuestras sociedades para él, todo a casi todo es falso, light, adulterado. Si hubiera que caracterizarlas reduciéndolas a una paradoja, podríamos decir que son la del café sin cafeína o la cerveza sin alcohol.

El lector a estas alturas ya habrá comprendido que en Žižek están presentes las sombras de ‘los filósofos de la sospecha’, aunque tratados y analizados desde su perspectiva y hasta me atrevería a decir que a su conveniencia. Así Freud, ocupa un lugar preferente, mas a través de interpretaciones lacanianas. Nietzsche en sus críticas a la cultura occidental y en muchas de sus descalificaciones y Karl Marx en sus juegos, nada inocentes, con Hegel a quien hace pasar por post marxista y en sus análisis, donde recuerda muchos aspectos leninistas e incluso algún que otro intento de rescatar enfoques stalinianos.

Como he venido comentando, fundamentalmente es un provocador. Es raro el planteamiento al que no le da la vuelta o lo conduce hacia lugares no frecuentados.

Su formación, obvio es decirlo, es sólida por lo que sus ‘boutades’ no lo son tanto sino las más de las veces mera provocación. Estudió filosofía y psicología en Liubliana, así como psicoanálisis en la Universidad de París-VIII (Vincennes-Saint Denis). Siempre es, no sólo interesante sino ‘epatante’ un pensador tan poco convencional. Quizás sea ese el motivo por el que ha sido profesor invitado en diversas universidades, Nueva York, Michigan…

Reconocerán ustedes que sus métodos y sus formas de acercamiento a la cultura son un tanto excéntricos pero a la par, fascinantes. Para analizar problemas culturales de las sociedades contemporáneas recurre a Kafka o a Shakespeare y, de cuando en cuando, a personajes históricos con mala prensa, como Maximilien Robespierre.

Para él, el cine es otro elemento de análisis e interpretación de primer orden y máximo interés, como lo prueban sus estudios, entre otros, de Hitchcock, David Linch o Ernst Lubitsch, donde hace magníficas piruetas entre filosofía, psicoanálisis y cine. A través de la filmografía de sus directores predilectos pone de relieve el fundamentalismo, la opresión que llevan a cabo las estructuras capitalistas, el anti-capitalismo ineficaz, desvaído y retórico… y las razones que nos han llevado a las crisis sistémicas que venimos padeciendo.

A muchos sorprende –otros están ya curados de espanto- que utilice el psicoanálisis lacaniano para observar y poner de relieve determinados síntomas que aquejan a la política internacional.

Su obra es extensa y polifacética, por ello me limitaré a poner sobre el tablero cuatro o cinco títulos. Destacar estos y no otros es, por supuesto, subjetivo. En primer lugar señalaré “El sublime objeto de la ideología”, en cuyo título ya se advierte un enfoque irónico y una mirada un tanto despreciativa, data de 1989 año de la caída del Muro y se aparta de la concepción marxista tradicional, para esbozar y desarrollar una línea de argumentación materialista de la ideología que sigue a Lacan pero que también, adopta elementos de Hegel.

No me resisto a hacer un ligero comentario sobre “Lacrimae rerum. Ensayo sobre cine moderno y ciberespacio”, donde puede apreciarse su versatilidad al elegir puntos de vista tan alejados, unos de otros, desde los que realizar sus análisis. Žižek acostumbra a decir que las palabras no son solo palabras, sino que informan y conforman los contornos de lo que podemos y no podemos hacer.

Creo que es imprescindible su “Cómo leer a Lacan”, que apareció en Paidós (Argentina) en 2008. Me parece un texto clave para conocer de primera mano sus opiniones sobre este psicoanalista heterodoxo que tanto influyó en él. Resulta muy útil para apreciar su ‘modus operandi’, en lugar de repetir lo que otros han venido señalando.

La ironía, el distanciamiento y la fusión de elementos considerados dispares, ya le hizo en 1994 publicar “Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Lacan y nunca se atrevió a preguntarle a Hitchcock” aparecido en Edit. Manantial (Buenos Aires), en una época tan temprana como 1994.

De lo mucho, que desde mi punto de vista habría que leer y revisar de su producción, está un texto, relativamente reciente de 2018, que lleva por título “Contra la tentación populista” publicado en Ediciones Godot (Buenos Aires). Se trata de un ensayo de mediana extensión, de poco más de cien páginas. Curiosamente, 2018 es el año en que se conmemora el segundo centenario del nacimiento de Karl Marx. Me parece muy oportuno aplicar, de forma heterodoxa y libre, el análisis marxiano a un epifenómeno tan simplista pero, quizás por eso, tan envolvente en Europa y Estados Unidos, que basa buena parte de su eficacia en la propagación de mentiras, fakes news y tergiversaciones interesadas. No se ha escrito poco sobre el populismo, más son interesantísimos los puntos de vista analíticos que Žižek sostiene, entre otros, que este tipo de movimientos son una farsa, una burla y un escarnio de la lucha de clases.

No soy ningún experto pero con respecto a Lacan, hace algunas consideraciones sobre lo real, lo simbólico y lo imaginario, ciertamente atractivas y que invitan a seguir la senda que explora. Para él son tres órdenes o registros inseparables. En más de una ocasión adopta una actitud de desdoblamiento, recordando la cita de Arthur Rimbaud que tantas veces repite Lacan, “Yo soy otro”.

Pese a haber recibido tantas críticas y ataques, el filósofo esloveno, a mi modesto entender, no es frívolo. Es paradójico hasta ir más allá de la aporía y sigue caminos intrincados para llegar a conclusiones, que en modo alguno son académicas ni trilladas. Es, sin embargo también, en este caso inoportuno y peligroso, seguir la corriente imperante, porque su lectura es estimulante e invita al lector a acompañarlo por vericuetos que desembocan, muchas veces, en fértiles hallazgos.

Reconocerá el lector avisado que los tres anillos entrelazados que forman el nudo Borromeo, dan que pensar. No es en modo alguno frívolo y los ucases arrojados desde la petulancia, la seriedad más aburrida y la rígida ortodoxia en nombre y representación de diversas formas políticamente correctas de pensamiento, no restan un ápice de interés, a los provocadores saltos mortales y al más difícil todavía de sus tesis.

Téngase en cuenta que algunos capítulos de la modernidad y de sus epígonos, que como siempre, no tienen ni siquiera la originalidad de sus maestros, son un largo y tortuoso camino en el proceso de destrucción de la razón ilustrada.

Por otro lado, nadie ha sostenido que el estilo de Žižek y el contenido de sus textos, no tenga dificultades. El estilo aforístico de Nietzsche y sobre todo, de Lacan no es sencillo de desentrañar. Su querencia por Hegel lo lleva a practicar lo que podríamos considerar ‘el trabajo de lo negativo’.

Algunos críticos reconocen que sus estrategias retóricas son ágiles y entretenidas, mas también enriquecedoras… producen en nosotros un efecto deslumbrante y abrumador, no exento de confusiones, trampas y algún que otro simulacro de engaño. En definitiva, otra invitación a una lectura desprejuiciada de la que pueden extraerse no pocas ideas nuevas y creativas si la ‘mochila’ que llevamos a la espalda no está excesivamente cargada de dogmatismos.

Prueben ustedes, por ejemplo, a interpretar este aserto que desprende un inequívoco ‘tufillo’ hegeliano “Pienso secretamente que la realidad existe para que podamos especular sobre ella

Hemos expuesto, someramente, su gusto por las paradojas, por innovar y por retorcer y ofrecer nuevas perspectivas de ciertas ideas que, hasta el presente habían disfrutado de lecturas e interpretaciones unívocas. Considérese, por ejemplo, este otro pensamiento: “no puedes cambiar a las personas, pero puedes cambiar el sistema para que las personas no sean empujadas a hacer ciertas cosas” o este otro: “vivimos en tiempos extraños en los que somos inducidos a actuar como si fuéramos libres”.

Me parece estupendo su afán por destruir tópicos y lugares comunes. El prestigio de los expertos es muy alto y va ‘in crescendo’, sin embargo, haríamos bien en preguntarnos al servicio de quienes están la mayoría de ellos…Slavoj Žižek, los considera en general, subalternos y mayordomos del poder ¿Por qué? porque no piensan sino que su labor -por lo general bien retribuida- es aplicar sus conocimientos a las tácticas y estrategias de los poderosos.

Con todo, uno de los aspectos que más me seducen de él es su opinión -repetida en múltiples ocasiones- de que nos sentimos libres porque nos falta el lenguaje necesario para articular nuestra falta de libertad.

Slavoj Žižek en la actualidad profesor de la Universidad de Londres, sigue arrojando imperturbable, sus dardos provocadores… probablemente para hacernos reaccionar. No me negarán que se requiere valor para afirmar que el observador forma parte de lo observado… esto trae como consecuencia una posición materialista cuya conclusión es que el mundo no existe.

Igualmente, creo de un notable interés su aserto de que la función de la ideología no es huir de la realidad, sino hacerla habitable.

Finalizo retomando lo que sostuve al comienzo de este breve ensayo. Slavoj Žižek es ante todo, un provocador… más mi opinión es que es mucho lo que se pierde privándonos de degustar sus provocaciones, obviamente coincidamos con ellas o no. ¿A caso no definimos esto con frecuencia, aunque sin excesivo rigor como enfoque crítico?

Atrévanse a iniciar esta aventura del pensamiento sin anteojeras. No se sentirán defraudados.

Controversias y zonas, todavía en penumbra, sobre Amerigo Vespuccio (1454/1512)

De lo que existe, hay ciertas cosas que dependen de nosotros, y otras que no

Epicteto

Mientras que en Italia la figura de Amerigo Vespuccio sigue despertando interés y hasta levantando pasiones –basta recordar los actos organizados con ocasión del V Centenario de su muerte en 1512-, entre nosotros sigue pasando desapercibido y como de puntillas.

Se conocen, sí, aspectos relevantes de su vida más hay datos que son negados o puestos en duda por los historiadores. Existen, también, biografías de distintos periodos. Desde mi punto de vista, destaca la de Stefan Zweig que una vez más, nos introduce al personaje dentro de sus coordenadas históricas, sociológicas, culturales y científicas. Es más, procura observarlo desde dentro. Con humildad, no exenta de rigor analítico y de un cierto escepticismo nos hace ver que los caminos de la historia y su investigación son erráticos y, en diversas ocasiones han ido dando tumbos… antes de poner las cosas en su sitio, logrando que encajen al menos, provisionalmente.

Quien quiera iniciarse en Amerigo Vespuccio y todo lo que conlleva y trae consigo su figura, haría bien en comenzar su andadura leyendo o releyendo la biografía de Zweig.

Este navegante nacido en Florencia acabó por dar nombre al continente americano. ¿Cuál es la grandeza de sus aportaciones? Llegar al convencimiento y atreverse a formular que las tierras en las que Colón puso el pie no eran Asia sino un nuevo Continente.

¿Qué sabemos de su carácter y formación? Fue concienzudo y supo ganarse la confianza de, por ejemplo, los Medicis a quienes sirvió o de los reinos de Castilla-Aragón o Portugal que apoyaron y financiaron sus viajes. Sabemos que tenía conocimientos de astronomía, matemáticos y geográficos, especialmente por lo que a cartografía se refiere, nada desdeñables. Era despierto, inteligente, buen observador, concienzudo y dotado de una elegante curiosidad intelectual. Son esas algunas de sus características más destacadas que Zweig resalta. Su mirada y su visión del mundo eran un tanto escépticas, tanto con respecto a la “época que le tocó vivir” como a los tiempos que habrían de suceder a su presente incierto lleno de incertidumbres y desafíos.

Prudentemente y sin alharacas supo ser fiel a sus convicciones. Fue decidido, cuando había que serlo y, digno de que se depositase confianza en él. Como hombre recio que era despreciaba la frivolidad moral y apreciaba la lealtad y la amistad.

El mundo en el que le tocó desenvolverse estaba sufriendo alteraciones profundas. A periodos de quietud, siguen otros un tanto caóticos y donde todo o casi todo parece asimétrico. En esos momentos de “aullidos inaudibles” encuentra su espacio, lo que podríamos denominar “la topografía del error”, siguiendo a Walter Benjamin.

No debemos olvidar que a lo largo de su vida habían tenido lugar sucesos y descubrimientos que, no solo iban a alterar los conocimientos científicos y culturales sino que iban a inaugurar un nuevo periodo histórico.

La figura de Amerigo Vespuccio ha tenido y, lo que es incluso más curioso, sigue teniendo defensores y detractores. El ser humano es complejo y, por tanto, están sujetos a interpretación la mayor parte de sus iniciativas, proyectos e incluso descubrimientos.

Hacía tiempo que la teología cedía terreno aceleradamente, a favor de la ciencia y del humanismo. Las huellas de un Dante Alighieri, Giotto, Rogerio Bacon y otros, en modo alguno, podían pasar desapercibidas. Como una mancha de aceite se iba extendiendo el convencimiento de que hay cosas en las que los modernos pueden enmendar la plana a los antiguos o lo que es lo mismo, que un nuevo mundo está por instalarse desplazando al antiguo. Los encargados de gestionarlo somos los vivos aunque contemos con las aportaciones de los clásicos.

Los acontecimientos se iban precipitando aceleradamente. El portugués Bartolomé Díaz dobló el Cabo de las Tormentas, pasando a denominarlo el Cabo de Buena Esperanza, logrando llegar al Océano Indico a través del Atlántico. Los descubrimientos se iban sucediendo unos a otros hasta alterar profundamente, los conocimientos establecidos. Me parece justo mencionar, aunque sea de pasada, a Paolo dal Pozzo Toscanelli ya que Amerigo Vespuccio lo tuvo muy en cuenta en la elaboración de sus proyectos así como en la redacción de determinados documentos.

En 1503 aparece en París “Mundus Novus” de Amerigo Vespuccio. Ni que decir tiene que un editor avispado puede ocasionar verdaderos “cataclismos”. Se trata de una carta dirigida a Lorenzo de Pierfrancesco de Medici. ¿Por qué escribe esta carta Vespuccio, la imprime y se la dedica a un Medici? La respuesta está contenida en la propia misiva para que su recuerdo siga vivo en la posteridad. En esta carta da cuenta del viaje que realizó en 1501, a bordo de barcos portugueses. Describe y da fe a aspectos interesantes de lo que aconteció en esos meses.

¿Es el “Mundus Novus” una gran obra? Tajantemente no, pero son muchas las cosas que juegan en el acontecer histórico: elegir el momento oportuno, contar con el apoyo –podría decirse incluso que oportunista- de un editor y querer rendir tributo a la familia de los Medicis son, sin duda, factores que entran en juego.

Entre las curiosidades que pueden y deben citarse está el nombre de Venezuela ¿por qué? porque la entrada al Lago Maracaibo, recordó a Vespuccio, Venezia y de ahí el nombre de Venezuela o pequeña Venezia, con la que “bautizó” esas tierras.

Una serie de imprecisiones se ciernen sobre estos hechos. ¿Cuántos viajes realizó Amerigo Vespuccio? En realidad, no lo sabemos con certeza. Es de destacar que algún tiempo después aparece “Lettera di Amerigo Vespucci delle isole nouvamente ritrovate in quattro suoi viaggi” ¿Cuál es el incuestionable valor de esta obra? En el que en ella exprese su firme convencimiento de que existen nuevas tierras, otro continente podríamos decir, entre Europa y Asia. Por otra parte, afirma que sus viajes fueron cuatro. No hay motivos para ponerlo en duda, salvo que se tengan pruebas de lo contrario.

Siguen los felices hallazgos, quizás las casualidades que en determinados momentos parecen dirigir o adelantar los pasos de la Historia. Así el cosmógrafo Martín Waldseemüller tuvo la feliz idea de editar las cartas de Vespuccio junto a su “Cosmographiae introductio”, incluyendo además, sendos retratos de Ptolomeo y Vespuccio. Me parece oportuno citar unas palabras suyas incluidas en el prefacio: “Ahora que esas partes del mundo han sido extensamente examinadas y otra cuarta parte ha sido descubierta por Amerigo Vespuccio, no veo razón para que no la llamemos América, es decir, tierra de Amerigo, su descubridor, así como Europa, África y Asia recibieron nombres de mujeres”. Desde luego, la letra pequeña que acompaña a los grandes descubrimientos es, sin la menor duda, apasionante.

No podemos pedir conclusiones precisas cuando el mundo conocido está en eclosión, en ebullición, más creo que sería exigible “desfacer algún que otro entuerto” y llevar un poco de información y de luz a algunos silencios glaciares. Las deducciones precipitadas se van decantando y asentando. Sabido es que las intuiciones son un arma de doble filo, más hay que ir poniendo las cosas en su sitio.

En otro lugar hemos comentado que tuvo detractores y buenos amigos y protectores. Fray Bartolomé de las Casas fue un tipo nervioso y sanguíneo. En ocasiones y, sin venir a cuento, arremete contra Vespuccio poniéndolo de vuelta y media, llega a motejarlo “de mentiroso y ladrón”, entre otras lindezas semejantes. Por eso es útil, muy útil, escuchar relajadamente y con respeto el “Réquiem” de Mozart… y no prestar excesiva atención al griterío y a las voces frenéticas que acompañan lo que podríamos denominar el paisaje atormentado del tiempo.

El Renacimiento y el Humanismo han ido dejando su poso. Asistimos a una auténtica transformación del mundo y como en toda transformación están presentes las conspiraciones y las paranoias… aunque pronto desaparecerán de la escena, dejando su lugar a una nueva cultura y a una nueva sensibilidad.

Poco a poco, las naciones y sus mandatarios van asumiendo la importancia de aquellos ingentes espacios ignotos… y aquellas distancias inhumanas que guardan una nueva fauna, una nueva flora y, al parecer de algunos, auténticas y abundantes riquezas.

Una lección que deberíamos tener presente es que mientras aquellos que anclados en la tradición y el inmovilismo piensan que estamos viajando hacia ninguna parte, en realidad lo estamos haciendo hacia nuevas concepciones del mundo. A todo crepúsculo sigue una aurora. La figura de Amerigo Vespuccio con estas y otras consideraciones se agiganta, hasta convertirse en una metáfora política, sociológica e histórica.

En la Civilización Occidental los viajes han sido determinantes; ahí está la Odisea, donde Homero o los sucesivos homeros supieron plasmar lo que de aventura tiene el viaje. En su caso, sin embargo, Ulises regresa a Ítaca, de donde partió. En la concepción del mundo que se va abriendo paso, el afán de muchos es encontrar nuevas rutas, poner el pie en lugares desconocidos e ignotos. Se viaja por muchos motivos, entre ellos, conocer más y conocer otras tierras y otras gentes, amén de la codicia y hallar nuevas rutas para el comercio de las especies. La antropología cultural debe, en nuestro caso, sus orígenes a establecer correlaciones de afinidad y contraste entre los dos mundos.

Amerigo Vespuccio fue un hombre capaz. Estuvo todo lo alejado que se puede estar de extravagancias, trivialidades y banalidades. Su punto de vista, aunque se haya hecho poco hincapié en ello, es el del observador, el del científico, el de quien sabe “sacar jugo” a las noticias que le llegan, a los mapas… al igual que otros muchos hombres tenía en el fondo de su espíritu un afán de gloria, más en todo momento supo embridarlo y controlar la vanidad.

Por este y otros motivos el “Mundus Novus” puede ser considerado nada menos que un monumento memorable de la humanidad. Hay quienes han considerado a Vespuccio un intérprete de sueños. Creo que se debe seguir explorando en esta dirección.

Nos van saliendo al paso hechos harto significativos, pero ocultos por una densa capa de indiferencia. De un tiempo a esta parte, se está haciendo un uso abusivo del término y del concepto intrahistoria; de forma más modesta yo sugeriría que se prestara mayor atención a la letra pequeña. Aquella en la que no se ha reparado o se ha enviado, sin más preámbulo, a espacios marginales.

¿Quién presta hoy atención, sin ir más lejos, a la Comunidad de Saint-Dié? Su iniciativa de alguna manera sirvió para modificar la perspectiva de los hechos. El haber advertido la importancia del “Mundus Novus” es de una agudeza y penetración admirable. No les paso desapercibido que Vespuccio había escrito: “En aquella parte meridional yo he descubierto el Continente habitado por más multitud de pueblos y animales que nuestra Europa, o Asia, o bien África” Era precisa una clara inteligencia para descifrar lo que estas palabras significaban y lo que tenían de relevante.

Vespuccio le dio el nombre de Nuevo Mundo, sin más. No debe pasarnos, sin embargo, desapercibido el mérito de los cartógrafos, geógrafos y científicos del Gymnasium Vosgianum, sostenido y financiado por Renato de Anjou, rey de Provenza. Estos sabios lo que pretendían era divulgar y hacer accesible los descubrimientos científicos, recurriendo a la impresión de libros para que su conocimiento pudiera extenderse.

Me parece de transcendental valor que se atrevieran a dar el nombre del nuevo continente a quien tuvo la osadía de formular que no se trataba de una prolongación de Asia, sino de un mundo nuevo. Elegir esa denominación frente a otras como Tierra de Papagayos, Brazil, Isla de Santa Cruz o Islas Occidentales es, también, altamente meritorio.

Amerigo Vespuccio, que por cierto tuvo una buena amistad con Cristóbal Colón y nos dejó testimonios de que lo apreciaba, tuvo una existencia aparentemente gris. Murió y fue enterrado en Sevilla en 1512 sin que historiadores ni cronistas den la menor importancia al hecho.

Un signo de estupidez y de soberbia es el atacar a un personaje histórico para ensalzar a otro. Tanto Cristóbal Colón como Amerigo Vespuccio tienen un lugar en la Historia, aunque en el caso de Vespuccio haya recibido insultos sin venir a cuento de Fray Bartolomé de las Casas, como ya hemos indicado en su Historia General de las Indias, de Miguel Servet y hasta de Voltaire.

Las cosas empiezan a variar cuando interviene la historiografía y se examinan con rigor testimonios, documentos y las cartas, de su –si no abundante sí, interesante- correspondencia.

Merece la pena destacar que Amerigo Vespuccio tuvo biógrafos desde épocas muy tempranas. El bibliotecario y escritor florentino Ángelo María Bandini (1726/1803), autor de “Vita e lettere di Amerigo Vespucci” pasa por ser el primero. A esta siguieron otras, muchas de ellas de autores italianos. Vuelvo a insistir en que la de Stefan Zweig ofrece muchos puntos de interés y muchos hilos de los que tirar.

No es extraño que no abunden biografías sobre Vespuccio en castellano. Opino que debería hacerse un esfuerzo para suplir esta laguna y, de paso, hacer mención a los últimos descubrimientos. El prestigioso profesor Magnaghi, nos ha advertido con su habitual perspicacia, que hay que poner más atención de la que se ha prestado hasta ahora, a las “Cartas”. Es un comentario muy acertado.

Amerigo Vespuccio se naturalizó español. Según consta en una carta de fecha 24 de abril de 1505. Conocemos asimismo que fue nombrado Piloto Mayor de Castilla, dependiente de la Casa de Contratación.

Hay una carta, sin embargo, en la que no se ha hecho excesivo hincapié, dirigida a su hijo Diego, por el almirante Cristóbal Colón, en la que define textualmente a Vespuccio como “hombre de bien”.

Mi propósito al escribir este breve ensayo, fuera de factos y eventos como V Centenarios y años de descubridores, es contribuir modestamente, a la rehabilitación de la figura de Amerigo Vespuccio, fundamentalmente por su importancia histórica como cosmógrafo, navegante y descubridor.

Sobre Amerigo Vespuccio al igual que como tantos otros grandes hombres no está todo dicho. Deben rellenarse las lagunas, despejarse los interrogantes y dar respuestas convincentes a no pocas dudas que aún subsisten.

Como prueba de que sigue habiendo incógnitas sin desvelar, aludiré a que últimamente se han planteado coincidencias entre los escudos de armas de los Despuig catalanes y los Vespucci florentinos. El origen de este nuevo fleco es una carta que se guardaba, celosamente, en la biblioteca del Conde de Montenegro (Mallorca) y que en la actualidad se muestra en el Museo Marítimo de Barcelona. Merece, a mi juicio, un estudio exhaustivo que establezca que hay de cierto en las afinidades supuestas. Hay que dilucidar que concomitancias o semejanzas hay entre las “avispas” de uno y otro escudo y, también, ¿qué hace allí la tan traída y llevada Flor de Lis?

Creo sinceramente, que no se pueden cerrar páginas antes de haberlas leído y analizado pormenorizadamente. La figura del florentino Amerigo Vespuccio todavía… pese al tiempo transcurrido, continua generando controversias, lo que claro está contribuye a hacerla más viva y actual ayudando a esclarecer las zonas donde aún prevalecen las sombras.

Bienvenido/a a Liber Cogitatio

Liber Cogitatio, publicará una selección de artículos y ensayos, que ajuicio de la comisión evaluadora reúnan los requisitos de calidad, profundidad, seriedad, ética y respeto que son exigibles por las normas internas de la institución.
Los interesados pueden hacer llegar su artículo a la comisión evaluadora: info@clublibercogitatio.com

Andres Cascio Presidente de Liber Cogitatio y Tania Bakunin, sobrina nieta del filósofo y teórico político ruso.

La Comisión Evaluadora estará compuesta por miembros de la comisión ejecutiva o miembros especialistas que ella designará.

Podrán ser publicados, con la anuencia del autor artículos publicados en otros medios, contando siempre con la autorización de los mismo para ser replicado y siempre mencionando la publicación, (haciendo constar su nombre y referencias, fecha, autor y conforme a legislación de protección de datos.

El Club Liber Cogitatio, atendiendo a las particulares circunstancias sociales derivadas de la Pandemia desencadenada por el SARS-CoV-2 COVID-19, suspende temporalmente todas sus actividades presenciales y se limitará a la publicación de artículos, ensayos o notas que permitan la reflexión y el análisis a titulo individual, ante la imposibilidad de llevar a cabo debates de forma colectiva.

Esta suspensión de actividades será mantenida mientras las autoridades sanitarias, así lo recomienden.

Quienes somos

Somos un grupo de ciudadanos/as cuya característica común es el pensamiento libre, reunidos para impulsar la reflexión en torno a los principios de igualdad, fraternidad, libertad, justicia social y desarrollo humano.

Saber más

Temas de interés

El Club organitza un sopar col·loqui a Figueres amb una ponència...

0
El passat divendres 13 de febrer el Club Liber Cogitatio va desplaçar-se, per primera vegada des de la seva fundació, a la ciutat de...